Llegan las Navidades y con ellas las comidas de empresa, familiares, los aperitivos, amigos invisibles, reencuentros, salidas, casas rurales, fiestas… Y como suele ocurrir, mucha comida, mucha bebida y poco dormir. Pero, ¿hay una manera de disfrutar más todavía las fiestas de Navidad? Nosotros como propósito este año hemos decidido mentalizarnos con algunos objetivos. Algunos nos despertamos con pereza porque no nos apetece ver a ciertos amigos, a cierta parte de la familia o quizá porque, aunque nos apetezca mucho ver a todos, no nos apetece caer en las conversaciones de siempre. O quizás porque sabemos que el sobrino de turno ha traído cien juegos de mesa en los que no nos apetece participar. O amamos los juegos y los regalos pero este año, entre los tres amigos invisibles más Papá Noel más los Reyes… se nos ha ido medio sueldo y uno ya no regala con tanta ilusión. Por lo tanto:

Una vez allí, disfruta de la situación
Ya que estamos, vivamos cada situación como si nos muriésemos de la ilusión. Si se propone un juego que nos da pereza, probemos primer a ver qué tal. Como si hay que ponerse manoplas, cantar con un polvorón en la boca o dar saltos a la pata coja. Cualquier excusa es buena para reírse y hacer cosas que uno normalmente no suele hacer. ¿Cómo vamos a despedir un año y entrar en otro diciendo que no a las experiencias desconocidas? Di que sí a todo.

No te muerdas la lengua, habla de cosas chulas
Si hay una conversación que nos da pereza, probemos a ver qué pasa si se comparte la opinión que tenemos sin vergüenza y con tranquilidad. Aprovechemos las reuniones familiares y con amigos para hablar con coherencia, cariño y verdad. Quién dice que las comidas son para escuchar al otro hablar de política e intentar mirar para otro lado… Si hablamos con empatía y sin buscar el enfrentamiento estaremos transmitiendo a las nuevas generaciones (y a nosotros mismos) una manera de consultar más comprensiva, constructiva y beneficiosa para el mundo. No dejemos que los asuntos que nos preocupan inunden nuestras reuniones de pesimismo o negatividad. Hablemos de las cosas buenas que sí están ocurriendo también.

Regala con criterio
Los regalos abundan en Navidad. Los amigos invisibles pueden llenarnos el coche de vuelta de cosas inútiles y trastos inservibles o regalos carísimos que ni siquiera nos gustan. Especialmente con los niños… a todos se nos pierde un poco la brújula y ellos son los que más beneficiados salen del asunto (o perjudicados, más bien). Seguramente la mejor manera de regalar sea siguiendo tres criterios: utilidad, sostenibilidad y parquedad. Regala algo que sea útil, sostenible (evita objetos de un solo uso o que haya que desechar dentro de poco tiempo) y regala pocas cosas, no te excedas. El exceso de regalos hace que la atención y la ilusión tanto en mayores como en niños de disuelva y todo acabe perdiendo un poco la magia que tenía. ¿Habéis regalado libros estas fiestas? ¿Plantas? ¿Y papel y pinturas? ¿Habéis regalado experiencias como entradas para un concierto, un viaje o una excursión al campo? El objetivo es poder disfrutar más de la vida, no eludirla o desviar la atención hacia cosas innecesarias. Aquí algunas ideas.

Come bien
JAJAJA estarán pensando muchos por dentro. Pero sí, en Navidad también se puede comer bien. También se puede comer mal y no sentirse culpable porque, al final y al cabo, son fiestas y no pasa nada por comer las típicas cosas que en el día a día uno no toma. Pero también existe una manera de disfrutar de la comida sin que esta tenga un impacto negativo en nuestra salud. No tenemos por qué consumir grasas o cantidades ingentes de azúcar en una comida para que esta esté rica y sabrosa. Aprovecha las fiestas cuando cocines o cuando vayas a llevar algo a casa de un familiar o amigo para investigar y aprender nuevas recetas, descubrir nuevos productos o innovar en la cocina con originalidad. Muchos agradecerán una buena macedonia de frutas en el postre o una sopa o una crema caliente de verduras como primer plato. Tampoco es necesario abusar del consumo de alcohol: se puede innovar en las bebidas con cócteles sin alcohol y ponches de todo tipo fáciles de hacer y vistosos de los que todos podrán disfrutar sin efectos secundarios, ¡hasta los niños! Aquí algunas ideas.

¡Feliz Navidad y feliz Año Nuevo!

 

Sarah Nur

 

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