Hoy ha comenzado el equinoccio de otoño y poco a poco nos adentramos en una estación más fresca, lluviosa y con menos horas de luz. ¿A alguien le cuesta más madrugar si ve que es de noche todavía ahí fuera? Con la llegada de la nueva estación y la vuelta del verano te proponemos algunos truquitos para no perder la motivación, perfeccionar tu rutina y tus hábitos y… por qué no, ¡no resfriarte!

I) Madruga: aunque hay algunas personas que aseguran que les gusta madrugar… el resto de los mortales todavía no hemos llegado a ese punto y sí, nos quedaríamos en la cama cinco minutitos más cualquier día. Uno de los secretos para poder madrugar sin sufrir tanto es el más obvio: acostarse temprano. Aunque no es ningún descubrimiento, no podemos dejar de mencionarlo porque dormir es una de las cosas más importantes. Dormir bien y una buena cantidad de horas nos da salud, disminuye el estrés, incluso ayuda a adelgazar porque regula el organismo… sea lo que sea que te pase, dormir más  y mejor es seguro una de las maneras de solucionarlo. Lo segundo que tienes que hacer para poder madrugar sin que eso te enfade mucho es despertarte con el tiempo suficiente para no andar con prisas: es menos estresante despertarte diez minutos antes de la hora si eso te va a permitir desayunar tranquilo, darte una ducha o evitarte correr por la carretera para no tener tanto tráfico. Incluye un poco de meditación nada más despertarte para atajar tus objetivos del día con menos estrés y más centrado y devuelve a tu rutina la música para ponerte de buen humor, relajarte y comenzar el día con el pie derecho.

II) Come bien: con la llegada del frío el cuerpo tiene que prepararse un poco, subir las defensas y estar bien fuerte. La propia estación, además, nos lo pone fácil. Los productos de temporada son los que más nos ayudan ante las bajadas de defensas y aportan las vitaminas y los nutrientes que más necesitas para el nuevo clima. Las frutas de temporada como la naranja, mandarina, granada, uva, higo o membrillo son ricas en minerales, antioxidantes y oligoelementos. Las setas y todo tipo de hongos tan propias del otoño tienen un muy bajo aporte calórico y una gran cantidad de vitamina D que necesitaremos al tener menos solecito que en verano. En cuanto a las verduras, espinacas, acelgas, pimientos, berenjenas, boniatos y la calabaza de Halloween nos dan un chute de vitamina C y antioxidantes. No te olvides de las castañas, de las mermeladas caseras y de las cremas que son una buena manera de incluir todos estos alimentos en tu dieta. Aquí algunas recetas e ideas de El Comidista con alimentos otoñales. Además, como pasaremos más tiempo en interiores con calefacción y con cambios más fuertes de temperatura al salir, bebe mucha agua y toma infusiones, tés y bebidas calientes que te mantendrán hidratado, te aportarán los beneficios de cada planta para el sistema de defensas y además te ayudarán a tener mejores digestiones.

III) Pasea: el ejercicio especialmente al aire libre, aunque bajen las temperaturas, es ideal. Después de las lluvias especialmente ya que el aire queda totalmente limpio y es el mejor momento para salir a pasear, montar en bici o hacer cualquier actividad deportiva en el exterior. La calidad del aire es la mejor en esta época y mejor si puedes alejarte un poco de los núcleos urbanos y pasear por el campo o las afueras. Además este ejercicio te aportará tiempo de calidad, de descanso, de desconexión y te aportará energía y motivación para el resto del día y de la semana.

 

 

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