Muy a menudo se habla de conceptos grandilocuentes y atractivos como el desarrollo, el liderazgo o el empoderamiento. Pero, ¿qué significan realmente? Compartimos aquí con vosotros algunas de las reflexiones sobre estos conceptos que se llevaron a cabo en el último encuentro en La Solana del LAB Torrelodones ( Laboratorio de Aprendizaje Colectivo sobre Gobernanza Económica) que realiza trimestralmente el ICGD en la localidad con los empresarios y miembros del ayuntamiento para trabajar juntos por el desarrollo local. Aunque extraídas de este contexto específico del LAB en Torrelodones, las ideas compartidas son transportables a cualquier localidad, organización y persona.

¿Qué es eso del desarrollo? Está en boga, todos los mencionamos pero a veces el uso sin reflexión agota el significado. El desarrollo tiene que ver con el bienestar, el bienestar colectivo, obviamente también tiene que ver con la erradicación de la pobreza y de las desigualdades pero en cierta manera nosotros nos guiamos por esta idea de que queremos incrementar el bienestar de Torrelodones y esto implica la mejora de la vida económica y la erradicación de las desigualdades pero también el enriquecimiento cultural, artístico e intelectual de la localidad para que todos podamos vivir mejor. 

El liderazgo es fundamental (…) Aunque en toda organización hay funciones (políticas y de los coordinadores para poder organizarnos), a un nivel más profundo cada uno de nosotros puede ejercer el liderazgo tomando la iniciativa para que las cosas salgan adelante. Pero una iniciativa en la que no pienso en mi proyecto y cómo llevarlo a cabo sino que en cómo juntos podemos avanzar, cómo podemos propiciar la acción colectiva para mejorar Torrelodones y también para mejorarnos unos a otros. En este sentido vemos que la autoridad y el liderazgo son cosas diferentes. Se suele asociar la autoridad con las posiciones centrales a las que se les dota de legitimidad y de recursos (como el ayuntamiento, el alcalde, la concejala o en una empresa el jefe, el directos o los accionistas). El liderazgo es más bien cómo se ejerce en las relaciones sociales un rol en el que ayudas a que las cosas avancen: y eso podemos hacerlo todos.

Hay diferentes modelos de liderazgo (democrático, autoritario, manipulador…). Algunos de ellos tienen su razón de ser en contextos específicos (bueno… probablemente el manipulador no), El liderazgo manipulador es el más sutil porque uno sin querer quiere promover una agenda propia pero trata de hacer ver a los demás que es por el bien común. El liderazgo autoritario, el de “esto se hace así porque lo digo yo” pues en el ejército, en una situación de estrés, en un hospital de urgencias, pues se necesita que se respeten. En liderazgo democrático en la sociedad democrática tenemos representantes con una función importante que ejercer siempre y cuando no hagan demagogia, que es el vicio de este tipo de liderazgo en el que en lugar de seguir pensando en el bien común empiezas a pensar solo en tu electorado y pierdes de vista tu función. El liderazgo paternalista, otro muy problemático, en el que yo pienso en hacer las cosas por los demás pero tener en cuenta sus poderes y sus capacidades y finalmente acabo haciendo las cosas solo y me quejo de que los demás no se implican. Esos liderazgos tienen su razón de ser pero tienen también algunos problemas.

Nosotros en el Instituto (ICGD) proponemos un liderazgo orientado al servicio, un liderazgo transformador, que parece que encaja bien con las necesidades del siglo XXI pero que no es nada fácil de poner en práctica. Una de las bases de este liderazgo es que aquel que intenta liderar, es decir, todos, tiene que tener una posición orientada al servicio desinteresado hacia los demás; eso implica generosidad, pensar en los demás y en lo que necesitan y en cómo podemos ayudarles. Otra de sus características es que es un liderazgo invisible. Estos es complicado porque siempre se busca reconocimiento, pero el líder invisible es el que hace las cosas por los demás y no quiere dejar su sello detrás. Esto libera muchos poderes porque finalmente, cuando estamos ante una persona humilde, nuestros mecanismos de defensa desaparecen y somos mucho más influenciables ante la persona humilde que ante la persona arrogante que quiere imponernos algo. Otro de sus rasgos es que intenta empoderar a otros, dota de poder a los demás para que puedan hacer cosas y eso también implica dejar hacer, estar dispuesto a que se cometan errores, a que se hagan de manera diferente a como las hago yo y confiar en la potencialidad de las personas y no dudar de su compromiso. El desarrollo de capacidades es parecido al empoderamiento pero un poco más específico: el verdadero líder intenta ver qué capacidades se necesitan para llevar a cabo los proyectos e intenta poner en marcha proyectos para que la gente desarrolle esas capacidades. ¿Qué recibe a cambio entonces el líder transformador? Para empezar recibe alegría y desarrolla capacidades a niveles que uno ni se podía imaginar. Cuando uno se enfrenta realmente a los problemas sociales e intenta mejorarlos encuentra tales desafíos que estos hacen que sus poderes y potencialidades se liberen.

Los fragmentos han sido extraídos de la intervención de Sergio García Magariño, doctor en sociología y director del ICGD (Instituto para el Conocimiento, la Gobernanza y el Desarrollo globales). Podéis escuchar la intervención completa aquí.

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