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Así se siente uno en medio de la que está cayendo. Entornando los ojos para ver si así se ve mejor el mañana y no digamos el futuro que ya dejó de existir, pero no porque estemos desesperanzados, no, sino por todo lo contrario, porque el futuro ya está aquí mismo. Apasionante, inquietante, reverberante,… como esa sensación de cuando empieza un viaje a un lugar desconocido, en la tripa los dos polos cohabitan: la ilusión junto al temor. Pero nuestro viaje no acaba de empezar. Empezó hace ya dos siglos. Lo que pasa es que no lo hemos sentido. Alguien muy sabio para evitarnos un golpe demasiado fuerte nos meció hacia un nuevo horizonte con tanta suavidad que hemos dejado de ser consicentes del viaje. Pero ahora toca abrir los ojos. Así como digo entreabriendolos para evitar la ceguera por la cantidad de luz y claridad,  color y alegría. ¿Me excedo? Pero cuando veo a mis compañeros de SANNAS, empresarios sí estructurados en este entorno que con tanta belleza intelectual han desarrollado, trabajos escritos en ese discurso que estamos más acostumbrados, me maravillo. Dicen lo mismo pero aterrizado y concreto.

La empresa socia de SANNAS  de la que hablo es Innuba que ha llevado a cabo un gran estudio sobre el futuro que nos espera a los empresarios: lo que vendrá después 2020. Quizás han abierto demasiado los ojos pero no se han quedado ciegos. Las ideas y reflexiones son una enseñanza de la que nutrirse.

Sholeh Hejazi

Aquí el enlace al LQVD

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