DESDE EL CORAZÓN DE LA SOLANA:
compartiendo experiencias empresariales

Tarsicio Merino Barby es asesor de Comercio Internacional. Director Ejecutivo, dueño y fundador de Almanor Internacional. Profesor asociado en el Instituto Empresa University. Ha trabajado como alto cargo en grandes multinacionales como Marubeni Europe entre otras. En 2016 participa en la creación de La Solana Capital.

Resiliencia: se enfoca en una capacidad individual pero también se aplica en lo comunitario, lo económico y cultural. Lo resiliente es superar positivamente situaciones adversas, ver posibilidades donde otros ven confusión y hacer el máximo con lo que se tiene a mano. Se trata de transformar el fracaso en fuerza motora para salir fortalecido. Comprender que uno mismo es el arquitecto de su vida y su destino.

UN CIUDADANO DEL MUNDO
¿Qué rasgo humano y profesional resaltarías de tu medio siglo recorrido?

Toda mi vida ha sido una aventura internacional. Empezando porque soy una mezcla entre suizo y español. Me siento un ciudadano del mundo que se queda con lo mejor de las culturas. Me gusta el orden y la calidad de ese pequeño país, Suiza, donde todo se cuida hasta comprender la libertad que te da el respetar a los demás. Por otra parte, mi casa está aquí, en España, donde hay una alegría diferente. Por otra parte, he
estado trabajando en más de 50 países.

¿Cuál fue el paso determinante que abrió tu futuro profesional?

Tengo que decir que aprender inglés me ha hecho crecer muy rápido y a llegar donde estoy. Cuando estaba estudiando Marketing decidí marcharme a la aventura a EEUU con un compañero de clase. Tenía 19 años y aunque iba para 3 meses me quedé 6 años para estudiar Empresariales. Con apoyo familiar y trabajabando de
cocinero―otra de mis pasiones―me pagué la Universidad. Desde luego, cuando sales del nido te conoces mejor y allí todo me resultaba más fácil.

¿Y las primeras decisiones que tomas?

Lo primero fue volver cerca de la familia y aunque mi padre quería que me quedara en el negocio familiar, yo quería intentar algo por mí mismo. Comencé en una empresa noruega como director comercial en España y sur de Europa. Por entonces viví tres años en Hoyo de Manzanares y luego me instalé en Torrelodones.

LA PARTE LÚDICA DE LA ECONOMÍA
Te gustan los retos y las aventuras económicas…. ¿qué te aportan?

Me di cuenta de que me gustaba el “ensayo-error”. Dimití de mi puesto acomodado y aun sabiendo que no iba a salir bien, me embarqué con un amigo―que conservo hasta hoy―en una empresa hispano-rusa. Fue el máster de mi vida. Me arruiné pero me quitó el miedo a volver a empezar porque ya conocía mi alcance y estrategia, el
“cómo hacer que te crean”. Realmente me gusta la parte lúdica de la Economía, el juego, la emoción y no precisamente el dinero.

¿Cómo explicarías la Economía en base a tu experiencia?

Para mí la Economía es tan sencilla como la suma de personas con un propósito común. Tiene que contemplar la parte social, medioambiental y la económica que es la fundamental para poder existir y crecer. La base del Progreso está en la empresa o el emprendedor. Y para que funcionen hay que saber relacionarse y conocer los
mecanismos. No se trata de tener altas capacidades, es el empuje que te hace querer estar allí.

¿De los grandes proyectos en los que has trabajado, qué rescatarías?

Tuve la oportunidad de trabajar para una empresa líder mundial, la japonesa Marubeni que representa un modelo de negocio único en ese país al combinar con éxito al gobierno con el sector privado. Denominadas sogo shosha son comercializadoras globales extremadamente diversificadas en los productos. Mi cometido fue revitalizar su sede en España. Y aunque parezca simple, comencé leyendo la prensa económica para encontrar oportunidades de negocio. En 2004 fui seleccionado como empleado para hacer un curso intensivo en Tokio. Luego en Madrid hice el Master Executive MBA porque entendí que tener una base teórica era muy importante. Yo tengo una virtud que además es un defecto: soy ambicioso y soñador a la vez. No sirvo para discutir pero creo en la gente y no me pongo límites.

Glocalización: El concepto data de los años 80 cuando explica una estrategia de márketing comercial que pretendía posicionar productos japoneses en un mercado global sin perder su identidad y sin renunciar a la actividad en los mercados autóctonos. De esta tensión generada entre lo global y lo local en sus aspectos sociales, políticos, económicos y culturales, surge la Glocalización como fenómeno reconocido: “Pensar globalmente para actuar localmente”.

LAS IDEAS NO VALEN, ES CONOCER EL ENTORNO
¿Por qué eliges ser empresario y no seguir por cuenta ajena?

Mi siguiente salto fue a una empresa británica, por mi ambición de querer más y cumplir mi sueño de llegar a ser Director General. Los grandes proyectos me enganchan mucho y siempre he necesitado viajar. Pero por otra parte, me había casado y nacieron mis dos hijos en aquel período. Era un trabajo muy duro, con mucha responsabilidad y estaba fuera de casa siempre. Además alguien por encima de ti toma decisiones a veces no acertadas. Coincidiendo con una división en la empresa, decidí que ya no quería trabajar para nadie y hace 10 años junto con otros ejecutivos creamos Almanor―es el nombre de un lago que conocí en California y que ya pensé que sería el nombre de mi empresa―. Quería tomar mis propias decisiones y estar de base en casa. Nos dedicamos a apoyar a empresas extranjeras que quieran invertir en el mercado español y portugués.

En el mundo del emprendimiento, ¿qué recomiendas?

Como profesor de la IE University siempre digo que las ideas― las semillas, metafóricamente―no valen de nada si no conoces y eliges bien el entorno―la tierra para plantarla―. No obstante, yo me siento como un empresario atípico, ya que al ver negocios por todas partes prefiero crear empresas y dejar que otros las dirijan. Por otra parte, soy consciente de que en diez años más se buscará la frescura y no me van a hacer tanto caso. Por ello, hoy estamos embarcados en la búsqueda activa como inversores y cazatalentos.

Hace 4 años surgió La Solana Capital, ¿cuál es su misión?

Fui uno de los primeros usuarios del espacio coworking La Solana de Torrelodones y junto con la persona gestora de este espacio y otros compañeros coworkers, fuimos gestando esta empresa-plataforma. Su misión es seleccionar y promover proyectos empresariales sostenibles que tengan un impacto social y positivo en su entorno. Por el momento hay dos proyectos ubicados en Nicaragua y otro relacionado con una escuela de educación alternativa en España.

Lucía R. Oliveras
Periodista freelance

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