Hoy en día como directores, emprendedores o trabajadores de empresas una de las preguntas que la sociedad nos urge es: ¿es tu empresa responsable? Existe el certificado empresarial BCorp que indican cuando una organización está teniendo en cuenta la sostenibilidad en todos los sentidos. También existe el enfoque del triple balance, aquel que tiene en consideración el respeto por la propia economía de la empresa pero también cuida del aspecto social y el medioambiental.

De las charlas que hemos podido tener con Daniel Truran, director de la empresa EBBF y con Iñaki Alonso y Laurent Ogel de SANNAS, empresas con ánimo de cambio, hemos podido reflexionar acerca de los valores en los que podemos poner el foco cuando trabajamos en una empresa para que esta se dote de un nuevo significado y vaya más allá de la productividad puramente económica.

Una de las bases sería entender al ser humano como un ser noble, con una nobleza interior inherente que hay que sacar y desarrollar, tanto si eres el jefe de una gran empresa como si eres el becario que acaba de incorporarse. Esta actitud de nobleza nos evita comportamientos avariciosos, despectivos, irrespetuosos o paternalistas entre nosotros y crean un ambiente que permite que cada integrante de la empresa dé lo mejor de sí.

Otro valor básico para la empresa es el de la justicia: realizar un reparto justo de los recursos, los beneficios y los privilegios entre todos los trabajadores y también la sensación y la certeza como trabajador de que en mi empresa el reparto y la gestión tanto económica como humana es justa; este saber que los sueldos, los tratos y las relaciones en mi empresa son justas nos dan una seguridad y una motivación y confianza fundamentales por nuestras organizaciones o instituciones. De aquí se desprende una nueva economía colaborativa y justa que evita la gran brecha de desigualdad entre ricos y pobres y los problema de igualdad de género en el ámbito laboral.

La unidad es también un pilar esencial de las empresas: no una unidad puramente material o casual en la que estamos juntos cuando coincidimos en la oficina, en la reunión semanal o en el café de media mañana sino una unidad más profunda en la que se ha trabajado y se ha hablado sobre el propósito de la empresa y de sus integrantes para lograr una unidad de objetivos, una unidad de visión que nos hace ir a todos en una misma dirección con una meta clara y compartida en la que el fin de la empresa coincide con nuestros fines y trabajamos realmente juntos por conseguirla y mejorarla. Aquí es cuando pueden expresarse en toda su plenitud características como la colaboración o el trabajo en equipo.

Todos estos propósitos se pueden alcanzar mediante varias estrategias: eventos locales, nacionales o internacionales, reuniones anuales o mensuales dentro de la empresa o con otras empresas, conexiones y relaciones online, talleres, cursos, formaciones y encuentros de todo tipo.

Os dejamos aquí completa la conversación entre Daniel Truran y Sergio García del ICGD acerca de la gobernanza y la economía y la tertulia de la misma serie con Iñaki Alonso y Laurent Ogel de SANNAS sobre el Triple Balance.

La empresa responsable

Triple balance

 

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