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Hace un par de años Curro y Luis nos regalaron para el aniversario de la Solana esta imagen de aquí arriba que representa tan bien el alma de lo que se ha movido por esta comunidad de empresarios en el coworking: muchos de nosotros trabajando en nuestra labor diaria pero sin perder el foco de lo que nuestro esfuerzo estaba suponiendo, es decir, la construcción de una casa común.

Aunque los espacios de coworking surgieron en un principio para ahorrar gastos, sin embargo, muy pronto fuimos conscientes de la fuerza que se adquiere en la unión de profesionales que se encuentran diariamente y de todo el potencial que se libera con el contacto humano. Al compartir conocimiento y destrezas nacen proyectos mucho más elevados. Ese concepto de comunidad se extiende ahora por todo el municipio y el tejido empresarial descubre en el apoyo mutuo y en la colaboración nuevos horizontes de futuro.

La crisis actual muestra lo imprescindible que es actuar en unidad. No hay otra forma de afrontar los retos de este momento y, cuanto antes, mejor. Estos lugares de co-trabajo que ya llevan andados un buen trecho de camino es necesario que se afiancen completamente en espacios desde los que surjan ya no solo propuestas sino acciones conjuntas. Afianzar la comunidad local de profesionales que destellen en la economía global. Desde lo cercano pero con un objetivo planetario. Y además tenemos de nuestro lado un aliado muy especial que nos ha dado más herramientas: la tecnología de internet, cuyo desarrollo está siendo vertiginoso pero cuya utilización nos puede llevar a ganar calidad de vida (que no más capacidad de venta o de consumo). Otro de los aprendizajes durante estos dos meses han sido para confirmar que la naturaleza es el alimento para el espíritu y al que es factible volver: el futuro ya no se sitúa en las grandes urbes o las capitales. La apuesta por proyectos en municipios o regiones no centrales no supone un retroceso, sino un completo avance. Descentralizar los servicios conlleva una notable mejora de la calidad de vida humana en la que se incluye el desarrollo de las capacidades de cada individuo y cuyo resultado será una vida más armoniosa en lo personal, una mejor a aportación de cualidades a la comunidad y un planeta a favor de la vida. Ha llegado el momento de entender el trabajo no como medio para ganarse la vida sino para construir un hogar común amable y seguro, un hogar saludable, lleno de cuidados, una tierra fértil donde crecer como seres íntegros.

Los espacios de co-trabajo son en este panorama espacios de encuentro en el medio rural que descentralizan la cultura y la innovación, acogiendo gran diversidad de profesiones y suponiendo un lugar idóneo para encontrarse y donde aprender juntos a compartir conocimiento, experiencias, re-defenir conceptos como la prosperidad, la verdadera seguridad o el apoyo a la comunidad.

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