Hablamos muy a menudo de la colaboración y de cómo esta debe ser la nueva tierra de cultivo de nuestros proyectos y nuestras empresas. La colaboración es un concepto amplio y maravilloso pero ¿cómo se traduce la colaboración en el día a día? ¿Cómo nos convertimos en personas colaboradoras en el trabajo?

1. Ten aprecio y admiración por tus compañeros de trabajo

Una de las primeras claves para dar un cambio de rumbo a nuestra manera de trabajar con los compañeros es la de verles realmente como un apoyo y no como una competencia ni un estorbo. En general en la vida nos encontramos con personas más o menos afines pero si queremos realmente crear una sinergia en nuestro equipo de trabajo, deberemos ir más allá y conocer a los demás con el corazón. Con aquellos con los que tengamos problemas, deberemos poner de nuestra parte para generar una conversación, empatizar y entender que todos tenemos nuestras pequeñas batallas personales y que hay que tener paciencia y ser comprensivo y amable con los demás si queremos ser de apoyo. Con los que mejor nos llevamos, del mismo, modo tendremos que esforzarnos en extender estas ideas conciliadoras y no crear desunión dentro del equipo.

2. No hables mal de tus compañeros

En España tenemos la costumbre de ocupar gran parte de nuestro tiempo comentando asuntos ajenos, es una verdadera afición. Tenemos incluso tendencia a establecer en ocasiones algunas amistades sobre la base de la murmuración y encontramos amigos a través de hablar de un enemigo común y reírnos de sus faltas o de sus defectos. Sin embargo, poco a poco tenemos que acostumbrarnos a quitarnos este hábito de nuestro día a día si queremos centrarnos realmente en la cooperación y en el trabajo mutuo puesto que esta cultura de la murmuración solo crea disensión y conflictos.

3. Muéstrate servicial

En el ambiente laboral compartimos muchas horas con nuestros compañeros durante todos los días de la semana y el roce hace el cariño pero también hace que tomemos confianza y volquemos a veces todo nuestro estrés y nuestros problemas con los demás. Tenemos que aprender a gestionar el estrés, a saber pedir un rato de desconexión si lo necesitamos o un café y una conversación tranquilizara o un consejo a alguno de nuestros colegas. De la misma manera, habrá que ser comprensivo si vemos que el otro está pasando un mal día o una mala época y ofrecernos para ser su apoyo y dar la ayuda que necesitaríamos nosotros en ese momento de estar así. La empatía es el secreto de todo. Sé el compañero que te gustaría tener.

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