Economía social

Economía social

La lectura del artículo de Luis Esteban y Rubio en el Salto Diario, deja un poso de reflexión sobre la actividad diaria de todos los emprendedores, empresarios, autónomos, trabajadores, o simplemente ciudadanos/consumidores de este mercado económico: que todos coincidimos en calificar de desbocado o fuera de control el mercado en el que estamos inmersos. La reflexión sobre qué podemos hacer o aportar cada uno desde su lugar, se hace ahora sí necesaria e imprescindible. Por eso la lectura de este artículo Nace el activisimo de economía solidaria abre algunos puntos en los que cada cual puede encontrar su propia respuesta.

“…los deseos del hombre deben eclipsar sus necesidades”. Así termina una frase de Paul Mazur, uno de los socios históricos de Lehman Brothers, en el que el modelo de consumo del capitalismo encuentra su máxima. “debemos desviar Estados Unidos de una cultura de las necesidades a una cultura de los deseos. La gente debe ser entrenada para desear, para querer nuevas cosas incluso antes de que las viejas hayan sido enteramente consumidas”. Con ello el capitalismo pretende lograr, a través de un uso abusivo del marketing y la publicidad, que sea la oferta la que, en la mayor medida posible, genere la demanda. Frente a esta visión, la economía social y solidaria se apoya más bien fomentar que sea la demanda la que, en la mayor medida posible, genere la oferta.

Un sencillo cambio de perspectiva en la actividad empresarial que por un lado puede suponer la satisfacción de ser un agente de cambio social y por otra parte, supone una gran ventaja en cuánto al éxito de las organizaciones que son más amables, humanas ya que satisfacen una necesidad de las personas.

Cada vez más emprendedores, empresarios y autónomos, se están sumando a la economía social, cuya denominación no se refiere en absoluto a trabajar por amor al arte, sino que son empresas sin esa ambición de beneficio. Se puede y se debe poder resolver dignamente el mantenimiento de la familia con una calidad de vida mucho mayor y además aportar a la sociedad lo mejor de cada uno.

La economía social / alternativa, ya no se relaciona con una baja rentabilidad. Recomendamos investigar sobre SANNAS y REAS, dos fabulosos ejemplos de ello.

La cuestión de la identidad y de los migrantes

La cuestión de la identidad y de los migrantes

Hoy queremos compartir con vosotros algunos fragmentos de el interesante artículo de Sergio García Magariño en la revista Entreletras sobre la migración y la cuestión de la identidad. En los tiempos que corren que se hace necesario que nos paremos a reflexionar sobre el concepto de identidad y sobre las ideas que asociamos a los flujos migratorios para desprendernos de algunos prejuicios y poder tener una visión algo más completa y objetiva del fenómeno de los refugiados en nuestros países.

Las concepciones sobre la identidad que se tienen, así como la misma identidad, suelen pasar desapercibidas. Dicho de otro modo, solemos ser inconscientes de las nociones que tenemos de lo que significa la identidad así como del proceso mediante el cual se conforma la misma. ‘Y sin embargo’, como dice Sabina, la identidad influye en nuestras acciones y en nuestras políticas. (…)

Al hablar o examinar los movimientos migratorios y las políticas de integración, se hace necesario revisar la cuestión de la identidad, aunque exista el riesgo de reificar los conceptos que utilizamos para estudiar el fenómeno en cuestión. La reificación hace que los conceptos creados se conviertan en cosas reales que se interponen entre los seres humanos y que impiden el reconocimiento mutuo. Las categorías de inmigrante o refugiado, a pesar de su utilidad, entonces, habrían de usarse con esa cautela (Mahendran et al., 2019; Kertzer, 2017).

Detrás de estas categorías hay personas y grupos humanos que comparten una identidad primaria con el resto. Las religiones, por ejemplo, plantean que la identidad fundamental que conecta a los seres humanos es el alma (Corduan, 2002). El género, la clase social, la etnia, la familia o la religión definen aspectos secundarios, aunque importantes, de la identidad y hacen que nos conectemos por grupos de afinidad (Harrison, 2013). El anhelo de pertenecer a un grupo, por tanto, se satisface a través de la identificación con dichos grupos. Estas identidades secundarias, no obstante, estarían siempre subordinadas a la identidad primaria que nos conecta a todos y que, en términos religiosos, nos conecta también con Dios.

La identidad, además, se manifiesta en dos niveles. Desde una perspectiva, la identidad es lo que hace a cada persona única (Sen, 2007). El conjunto de influencias familiares, culturales, ideológicas, religiosas y sociales definen la identidad de la persona. (…)

A los refugiados e inmigrantes, al diferente en general, se les suelen atribuir las causas de los males que azotan a una sociedad o se les considera los responsables de ciertos riesgos. El colapso de los sistemas de asistencia social, la erosión de la cultura, la imposición de otra religión, el desempleo, son algunos ejemplos de culpas no constatadas por la observación empírica rigurosa que se les atribuye a quienes tienen otras procedencias. (…)

 La persona que sale de su país, ya sea buscando refugio o nuevos horizontes, suele ser el más avezado de la familia, tiende a proceder de un entorno socio económico medio y en la mayoría de los casos tiene gran capacidad de emprendimiento y aprendizaje. Sus estudios suelen ser superiores a los de la media de la sociedad de acogida y el aporte que hace a dicha sociedad, en términos económicos, sociales y culturales, muy superior a lo que recibe de ella en las primeras etapas. Además, toda sociedad ha producido y produce emigrantes, y esto —la emisión y recepción de gente— siempre ha sido un factor importante de la dinamización de los pueblos y de las naciones (Catney, 2012). El potencial humano de un país es su mayor activo.

Podéis leer el artículo completo aquí

 

¿Quiero tener una empresa responsable?

¿Quiero tener una empresa responsable?

Hoy en día como directores, emprendedores o trabajadores de empresas una de las preguntas que la sociedad nos urge es: ¿es tu empresa responsable? Existe el certificado empresarial BCorp que indican cuando una organización está teniendo en cuenta la sostenibilidad en todos los sentidos. También existe el enfoque del triple balance, aquel que tiene en consideración el respeto por la propia economía de la empresa pero también cuida del aspecto social y el medioambiental.

De las charlas que hemos podido tener con Daniel Truran, director de la empresa EBBF y con Iñaki Alonso y Laurent Ogel de SANNAS, empresas con ánimo de cambio, hemos podido reflexionar acerca de los valores en los que podemos poner el foco cuando trabajamos en una empresa para que esta se dote de un nuevo significado y vaya más allá de la productividad puramente económica.

Una de las bases sería entender al ser humano como un ser noble, con una nobleza interior inherente que hay que sacar y desarrollar, tanto si eres el jefe de una gran empresa como si eres el becario que acaba de incorporarse. Esta actitud de nobleza nos evita comportamientos avariciosos, despectivos, irrespetuosos o paternalistas entre nosotros y crean un ambiente que permite que cada integrante de la empresa dé lo mejor de sí.

Otro valor básico para la empresa es el de la justicia: realizar un reparto justo de los recursos, los beneficios y los privilegios entre todos los trabajadores y también la sensación y la certeza como trabajador de que en mi empresa el reparto y la gestión tanto económica como humana es justa; este saber que los sueldos, los tratos y las relaciones en mi empresa son justas nos dan una seguridad y una motivación y confianza fundamentales por nuestras organizaciones o instituciones. De aquí se desprende una nueva economía colaborativa y justa que evita la gran brecha de desigualdad entre ricos y pobres y los problema de igualdad de género en el ámbito laboral.

La unidad es también un pilar esencial de las empresas: no una unidad puramente material o casual en la que estamos juntos cuando coincidimos en la oficina, en la reunión semanal o en el café de media mañana sino una unidad más profunda en la que se ha trabajado y se ha hablado sobre el propósito de la empresa y de sus integrantes para lograr una unidad de objetivos, una unidad de visión que nos hace ir a todos en una misma dirección con una meta clara y compartida en la que el fin de la empresa coincide con nuestros fines y trabajamos realmente juntos por conseguirla y mejorarla. Aquí es cuando pueden expresarse en toda su plenitud características como la colaboración o el trabajo en equipo.

Todos estos propósitos se pueden alcanzar mediante varias estrategias: eventos locales, nacionales o internacionales, reuniones anuales o mensuales dentro de la empresa o con otras empresas, conexiones y relaciones online, talleres, cursos, formaciones y encuentros de todo tipo.

Os dejamos aquí completa la conversación entre Daniel Truran y Sergio García del ICGD acerca de la gobernanza y la economía y la tertulia de la misma serie con Iñaki Alonso y Laurent Ogel de SANNAS sobre el Triple Balance.

La empresa responsable

Triple balance

 

¿Qué tipo de liderazgo necesita nuestro tiempo?

¿Qué tipo de liderazgo necesita nuestro tiempo?

Muy a menudo se habla de conceptos grandilocuentes y atractivos como el desarrollo, el liderazgo o el empoderamiento. Pero, ¿qué significan realmente? Compartimos aquí con vosotros algunas de las reflexiones sobre estos conceptos que se llevaron a cabo en el último encuentro en La Solana del LAB Torrelodones ( Laboratorio de Aprendizaje Colectivo sobre Gobernanza Económica) que realiza trimestralmente el ICGD en la localidad con los empresarios y miembros del ayuntamiento para trabajar juntos por el desarrollo local. Aunque extraídas de este contexto específico del LAB en Torrelodones, las ideas compartidas son transportables a cualquier localidad, organización y persona.

¿Qué es eso del desarrollo? Está en boga, todos los mencionamos pero a veces el uso sin reflexión agota el significado. El desarrollo tiene que ver con el bienestar, el bienestar colectivo, obviamente también tiene que ver con la erradicación de la pobreza y de las desigualdades pero en cierta manera nosotros nos guiamos por esta idea de que queremos incrementar el bienestar de Torrelodones y esto implica la mejora de la vida económica y la erradicación de las desigualdades pero también el enriquecimiento cultural, artístico e intelectual de la localidad para que todos podamos vivir mejor. 

El liderazgo es fundamental (…) Aunque en toda organización hay funciones (políticas y de los coordinadores para poder organizarnos), a un nivel más profundo cada uno de nosotros puede ejercer el liderazgo tomando la iniciativa para que las cosas salgan adelante. Pero una iniciativa en la que no pienso en mi proyecto y cómo llevarlo a cabo sino que en cómo juntos podemos avanzar, cómo podemos propiciar la acción colectiva para mejorar Torrelodones y también para mejorarnos unos a otros. En este sentido vemos que la autoridad y el liderazgo son cosas diferentes. Se suele asociar la autoridad con las posiciones centrales a las que se les dota de legitimidad y de recursos (como el ayuntamiento, el alcalde, la concejala o en una empresa el jefe, el directos o los accionistas). El liderazgo es más bien cómo se ejerce en las relaciones sociales un rol en el que ayudas a que las cosas avancen: y eso podemos hacerlo todos.

Hay diferentes modelos de liderazgo (democrático, autoritario, manipulador…). Algunos de ellos tienen su razón de ser en contextos específicos (bueno… probablemente el manipulador no), El liderazgo manipulador es el más sutil porque uno sin querer quiere promover una agenda propia pero trata de hacer ver a los demás que es por el bien común. El liderazgo autoritario, el de “esto se hace así porque lo digo yo” pues en el ejército, en una situación de estrés, en un hospital de urgencias, pues se necesita que se respeten. En liderazgo democrático en la sociedad democrática tenemos representantes con una función importante que ejercer siempre y cuando no hagan demagogia, que es el vicio de este tipo de liderazgo en el que en lugar de seguir pensando en el bien común empiezas a pensar solo en tu electorado y pierdes de vista tu función. El liderazgo paternalista, otro muy problemático, en el que yo pienso en hacer las cosas por los demás pero tener en cuenta sus poderes y sus capacidades y finalmente acabo haciendo las cosas solo y me quejo de que los demás no se implican. Esos liderazgos tienen su razón de ser pero tienen también algunos problemas.

Nosotros en el Instituto (ICGD) proponemos un liderazgo orientado al servicio, un liderazgo transformador, que parece que encaja bien con las necesidades del siglo XXI pero que no es nada fácil de poner en práctica. Una de las bases de este liderazgo es que aquel que intenta liderar, es decir, todos, tiene que tener una posición orientada al servicio desinteresado hacia los demás; eso implica generosidad, pensar en los demás y en lo que necesitan y en cómo podemos ayudarles. Otra de sus características es que es un liderazgo invisible. Estos es complicado porque siempre se busca reconocimiento, pero el líder invisible es el que hace las cosas por los demás y no quiere dejar su sello detrás. Esto libera muchos poderes porque finalmente, cuando estamos ante una persona humilde, nuestros mecanismos de defensa desaparecen y somos mucho más influenciables ante la persona humilde que ante la persona arrogante que quiere imponernos algo. Otro de sus rasgos es que intenta empoderar a otros, dota de poder a los demás para que puedan hacer cosas y eso también implica dejar hacer, estar dispuesto a que se cometan errores, a que se hagan de manera diferente a como las hago yo y confiar en la potencialidad de las personas y no dudar de su compromiso. El desarrollo de capacidades es parecido al empoderamiento pero un poco más específico: el verdadero líder intenta ver qué capacidades se necesitan para llevar a cabo los proyectos e intenta poner en marcha proyectos para que la gente desarrolle esas capacidades. ¿Qué recibe a cambio entonces el líder transformador? Para empezar recibe alegría y desarrolla capacidades a niveles que uno ni se podía imaginar. Cuando uno se enfrenta realmente a los problemas sociales e intenta mejorarlos encuentra tales desafíos que estos hacen que sus poderes y potencialidades se liberen.

Los fragmentos han sido extraídos de la intervención de Sergio García Magariño, doctor en sociología y director del ICGD (Instituto para el Conocimiento, la Gobernanza y el Desarrollo globales). Podéis escuchar la intervención completa aquí.

Otoño

Otoño

Hoy ha comenzado el equinoccio de otoño y poco a poco nos adentramos en una estación más fresca, lluviosa y con menos horas de luz. ¿A alguien le cuesta más madrugar si ve que es de noche todavía ahí fuera? Con la llegada de la nueva estación y la vuelta del verano te proponemos algunos truquitos para no perder la motivación, perfeccionar tu rutina y tus hábitos y… por qué no, ¡no resfriarte!

I) Madruga: aunque hay algunas personas que aseguran que les gusta madrugar… el resto de los mortales todavía no hemos llegado a ese punto y sí, nos quedaríamos en la cama cinco minutitos más cualquier día. Uno de los secretos para poder madrugar sin sufrir tanto es el más obvio: acostarse temprano. Aunque no es ningún descubrimiento, no podemos dejar de mencionarlo porque dormir es una de las cosas más importantes. Dormir bien y una buena cantidad de horas nos da salud, disminuye el estrés, incluso ayuda a adelgazar porque regula el organismo… sea lo que sea que te pase, dormir más  y mejor es seguro una de las maneras de solucionarlo. Lo segundo que tienes que hacer para poder madrugar sin que eso te enfade mucho es despertarte con el tiempo suficiente para no andar con prisas: es menos estresante despertarte diez minutos antes de la hora si eso te va a permitir desayunar tranquilo, darte una ducha o evitarte correr por la carretera para no tener tanto tráfico. Incluye un poco de meditación nada más despertarte para atajar tus objetivos del día con menos estrés y más centrado y devuelve a tu rutina la música para ponerte de buen humor, relajarte y comenzar el día con el pie derecho.

II) Come bien: con la llegada del frío el cuerpo tiene que prepararse un poco, subir las defensas y estar bien fuerte. La propia estación, además, nos lo pone fácil. Los productos de temporada son los que más nos ayudan ante las bajadas de defensas y aportan las vitaminas y los nutrientes que más necesitas para el nuevo clima. Las frutas de temporada como la naranja, mandarina, granada, uva, higo o membrillo son ricas en minerales, antioxidantes y oligoelementos. Las setas y todo tipo de hongos tan propias del otoño tienen un muy bajo aporte calórico y una gran cantidad de vitamina D que necesitaremos al tener menos solecito que en verano. En cuanto a las verduras, espinacas, acelgas, pimientos, berenjenas, boniatos y la calabaza de Halloween nos dan un chute de vitamina C y antioxidantes. No te olvides de las castañas, de las mermeladas caseras y de las cremas que son una buena manera de incluir todos estos alimentos en tu dieta. Aquí algunas recetas e ideas de El Comidista con alimentos otoñales. Además, como pasaremos más tiempo en interiores con calefacción y con cambios más fuertes de temperatura al salir, bebe mucha agua y toma infusiones, tés y bebidas calientes que te mantendrán hidratado, te aportarán los beneficios de cada planta para el sistema de defensas y además te ayudarán a tener mejores digestiones.

III) Pasea: el ejercicio especialmente al aire libre, aunque bajen las temperaturas, es ideal. Después de las lluvias especialmente ya que el aire queda totalmente limpio y es el mejor momento para salir a pasear, montar en bici o hacer cualquier actividad deportiva en el exterior. La calidad del aire es la mejor en esta época y mejor si puedes alejarte un poco de los núcleos urbanos y pasear por el campo o las afueras. Además este ejercicio te aportará tiempo de calidad, de descanso, de desconexión y te aportará energía y motivación para el resto del día y de la semana.

 

 

Como llevar la colaboración al día a día de tu empresa

Como llevar la colaboración al día a día de tu empresa

Hablamos muy a menudo de la colaboración y de cómo esta debe ser la nueva tierra de cultivo de nuestros proyectos y nuestras empresas. La colaboración es un concepto amplio y maravilloso pero ¿cómo se traduce la colaboración en el día a día? ¿Cómo nos convertimos en personas colaboradoras en el trabajo?

1. Ten aprecio y admiración por tus compañeros de trabajo

Una de las primeras claves para dar un cambio de rumbo a nuestra manera de trabajar con los compañeros es la de verles realmente como un apoyo y no como una competencia ni un estorbo. En general en la vida nos encontramos con personas más o menos afines pero si queremos realmente crear una sinergia en nuestro equipo de trabajo, deberemos ir más allá y conocer a los demás con el corazón. Con aquellos con los que tengamos problemas, deberemos poner de nuestra parte para generar una conversación, empatizar y entender que todos tenemos nuestras pequeñas batallas personales y que hay que tener paciencia y ser comprensivo y amable con los demás si queremos ser de apoyo. Con los que mejor nos llevamos, del mismo, modo tendremos que esforzarnos en extender estas ideas conciliadoras y no crear desunión dentro del equipo.

2. No hables mal de tus compañeros

En España tenemos la costumbre de ocupar gran parte de nuestro tiempo comentando asuntos ajenos, es una verdadera afición. Tenemos incluso tendencia a establecer en ocasiones algunas amistades sobre la base de la murmuración y encontramos amigos a través de hablar de un enemigo común y reírnos de sus faltas o de sus defectos. Sin embargo, poco a poco tenemos que acostumbrarnos a quitarnos este hábito de nuestro día a día si queremos centrarnos realmente en la cooperación y en el trabajo mutuo puesto que esta cultura de la murmuración solo crea disensión y conflictos.

3. Muéstrate servicial

En el ambiente laboral compartimos muchas horas con nuestros compañeros durante todos los días de la semana y el roce hace el cariño pero también hace que tomemos confianza y volquemos a veces todo nuestro estrés y nuestros problemas con los demás. Tenemos que aprender a gestionar el estrés, a saber pedir un rato de desconexión si lo necesitamos o un café y una conversación tranquilizara o un consejo a alguno de nuestros colegas. De la misma manera, habrá que ser comprensivo si vemos que el otro está pasando un mal día o una mala época y ofrecernos para ser su apoyo y dar la ayuda que necesitaríamos nosotros en ese momento de estar así. La empatía es el secreto de todo. Sé el compañero que te gustaría tener.

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