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Corona… sí, ¿y ahora qué?

Corona… sí, ¿y ahora qué?

Cuando más urgente se había vuelto la emergencia climática, el recuperar la vida slowla búsqueda de tiempo de calidad con los demás y con nosotros mismos… llegó esta pandemia para sacudir todas nuestras vida y dejarnos sin nada de nuevo, de vuelta a las cavernas de nuestras casas, con los nuestros y con la soledad de nosotros mismos. Algunos sin trabajo, otros sin dinero, otros despedidos, otros con la incertidumbre de cómo manejar sus empresas. El Estado ha tenido que obligarnos al confinamiento para parar nuestro frenético ritmo y para obligarnos a pensar en el otro, en todos nuestros compañeros que se dedican al mundo de la salud y también todos aquellos que trabajan en supermercados o limpiando y se ha establecido forzosamente una nueva jerarquía profesional. Porque ¿cuáles son los sectores más necesarios e importantes en momentos de pandemia? ¿Nos quedamos en los márgenes los demás? ¿Cómo sentirnos realizados cuando nuestro papel es el de hacernos a un lado y dejar de hacer, dejar hacer?

Como empresarios estamos ante una crisis económica brutal que va a sacudir nuestras empresas y nuestros proyectos poniéndolos al borde de la extinción en muchos casos. Nos sentiremos en la necesidad de hacer despidos, regulaciones de empleo, de prescindir de mucha gente para poder sobrevivir y seguir bien. Pero hay que pensar en qué pasará cuando todo esto acabe: porque un día acabará. ¿Qué pasará con nosotros cuando pase esta crisis? ¿Qué habremos hecho con nuestra empresa y nuestros trabajadores? ¿Les habremos alejado de nosotros en los tiempos de mayor dificultad? Nos toca un ejercicio de suma confianza para pensar que todo irá bien, que el mercado volverá a moverse, que habrá consumo, que habrá movimiento de nuevo. Volveremos a las calles, a los restaurantes, a los negocios y volveremos con más fuerza y aprecio del que lo hemos hecho nunca. Espero que todos hayamos comprendido el sacrificio y las dificultades que pasan nuestros semejantes y podamos volver a apoyar los pequeños negocios, las empresas locales. Y nosotros hemos de estar allí dando ejemplo con cada una de nuestras acciones: si hay algo que no funciona en nuestra empresa, es el momento de cambiarlo para bien, para mejor.

Un sistema que se deshace no está hecho para estos tiempos. Pasará la pandemia, pero seguiremos viviendo en un mundo globalizado, nuevo, cambiante. No podremos parar ni evitar nuevas pandemias ni las sacudidas climáticas del planeta para avisarnos. Ahora lo que hay que preguntarse es: ¿qué sistema es el que necesitamos para las próximas décadas? La globalización no ha llegado (solo) para permitirnos viajar más cómodos o comercializar con países más baratos que nos permitan un mayor margen de beneficios. El neoliberalismo económico no puede venir a privatizar los servicios sanitarios o educativos ni a convertirnos en personas egoístas e individuales.

La conexión con el resto del mundo se reduce a esto: estamos solos en casa, pero nos necesitamos más que nunca. Nos asomamos a la ventana buscando algo de empatía, de comprensión, de sentimiento de comunidad. No podemos volvernos egoístas ahora porque eso solo nos lleva a la autodestrucción. Son momentos para comprar solo lo que necesitamos en el supermercado, no para arrasar con todo sin necesidad. No podemos dejar de lado a los que tanto necesitamos el resto del tiempo para mantener nuestro estado de bienestar.

El estado de alarma y el confinamiento nos demuestra a muchos que el teletrabajo es posible, que los horarios sí son flexibles, que sí se pueden reducir las emisiones, que nada es más importante que la salud y el bienestar de los nuestros, es decir, de toda la sociedad como colectivo. La realidad de estos días nos acerca a una realidad que día a día vemos a través de la pantalla. Nos estamos acercando a la realidad de los países en guerra, a la vivencia de los que salen de su país forzados, a los que dejan su país atrás porque no pueden vivir en él, a los lugares que se ven obligados a luchar con desastres naturales, tsunamis, inundaciones. No somos ajenos al sufrimiento del otro. Tuvo que llegar la dificultad para recordarnos lo afortunados que somos y lo necesitados que están nuestros conciudadanos del mundo a nuestro alrededor. Y nuestra actividad económica, nuestro modelo empresarial, cada decisión que tomamos… tiene una repercusión en el entorno, sea esta más o menos tangible.

Sarah Nur

¿Tiempo de calidad? Qué es eso y por qué hacemos una distinción

¿Tiempo de calidad? Qué es eso y por qué hacemos una distinción

Hoy en día hay varios factores que nos arrastran irremediablemente a la velocidad: las nuevas tecnologías, los medios de comunicación, la infoxicación, el estrés, la jornada laboral, la crisis económica y profesional de muchos sectores. Podremos siempre encontrar excusas o razones para no tener tiempo para nosotros, para no disponer de tiempo de calidad, lo cual debería ser en realidad: todo el tiempo. Pero que en la sociedad actual hagamos una distinción entre tiempo de calidad y todo el resto del tiempo (a secas), ya es una mala señal. Sin más explicaciones, hablemos sobre aquellas acciones o actividades que nos hacen transformar nuestro tiempo y hacer que el tiempo sin más pase a llenarse de significado y se convierta en ese maldito concepto llamado tiempo de calidad.

Leer, ¿necesitas motivos?
Seguramente de las pocas opiniones unánimes que podremos encontrar entre todos los individuos de nuestro entorno estaría la afirmación de que leer es bueno. Es una frase desagradable porque mezcla los recuerdos infantiles o adolescentes donde desde la escuela o el instituto se obligaba a leer como quien te obliga a comerte una crema de verduras verde y fría y es doblemente desagradable porque ha convertido en una especie de obligación social, moral e intelectual un hábito que debería ser totalmente libre, voluntario y no planificado. Si necesitas tener razones científicas o conocer los beneficios de la lectura en tu cerebro para lanzarte a leer, seguro que encontrarás varios artículos. Nosotros, sin embargo, solamente queríamos recordaros lo absolutamente liberador que puede resultar salir del ritmo cotidiano y de la frenética cadena de quehaceres cogiendo un libro y esfumándoos en nuevos viajes y descubrimientos. El tiempo cobra una dimensión totalmente diferente en la lectura, transcurre a otro ritmo y atentos: todo lo que vives leyendo, lo vives de verdad. No perdáis tiempo en diferenciar las experiencias vividas de las leídas porque, si encontráis un buen libro, la realidad y la ficción se funden de una manera maravillosa que os permitirá conocer países con presupuesto cero o llegar a reflexiones nunca sospechadas a partir de un haiku o un ensayo.

Jugar, esa cosa que ya solo hacen los niños
Cuando no existía Netflix, ni los móviles con conexión a internet y el trabajo estaba fuera de las pantallas todavía, el entretenimiento tenía otra forma. Tanto con la familia como con los amigos, las conversaciones y el tiempo se mataban charlando y jugando. Con un mazo de cartas, juegos de mesa (cuya exagerada variedad es casi mayor que la de las series que podrás encontrar en las plataformas de streaming) para cualquier gusto o sin material alguno os animamos a volver a reconectar con las personas de vuestro entorno aprovechando ese ratito antes de cenar incluso entre semana para dedicar un tiempo a la despreocupación. ¿Vosotros también tenéis la sensación de que el tiempo que transcurre entre semana está casi perdido? Para muchos la jornada laboral de lunes a viernes ocupa casi la totalidad de las horas del día y conlleva un cansancio y una saturación tal que al llegar a casa lo único que podemos concebir es descansar la mente con un rato de móvil, un capítulo de una serie o un ratito de zapping sin sentido. Sin embargo, el tiempo invertido en entretenimiento virtual pierde sustancia y no se recuerda, nos hace tener la sensación de que hemos perdido la semana y que solo hemos trabajado y aquello que es la vida queda relegado a aquellas cosas que hagamos durante los fines de semana. Para cambiar esto, además de la lectura al llegar del trabajo o antes de dormir, os animamos a quitarle el polvo a los juegos en casa y volver a retomar este tradicional rito de todas las sociedades.

Música
En cualquiera de sus formas, la música puede realmente cambiarte el estado de ánimo en un momento clave, salvarte de un ataque de ansiedad o llevarte a pensamientos totalmente desconocidos. Y, sobre todo, puede llevarte a dejar de pensar, ese maravilloso grial buscado un poco por todos en los tiempos que corren. Dejar la mente en blanco, conseguir centrarse en el momento presente y estimular otras áreas del cerebro relegadas a otras áreas en la mayoría de las profesiones, la música es tan beneficiosa que nadie podrá negártelo (aunque busque, como con el caso de la lectura, artículos científicos sobre sus beneficios neuronales). Puede ser tocando diez minutos ese instrumento que aprendiste a tocar hace años y que has guardado en el cuarto de los trastos: sácalo de la funda y déjalo a la vista para que verlo cuando llegues a casa y te llame a recuperarlo. Puede ser reproduciendo cualquier grupo que hace años que no escuchas o descubriendo nuevas bandas con el algoritmo de Spotify o con la radio. Utiliza los altavoces a la tele o el reproductor de vinilo o lo que tengas en casa para volver a poner solo música sin imagen y llenar tu casa de canciones aunque sea media hora al día cuando vuelvas de trabajar. Además esto se puede hacer con niños, sin niños, con pareja, sin pareja, en soledad o en masa.

Pasear
Dale una vuelta a la manzana cuando bajes la basura, camina para ir a comprar el pan o si tienes cerca alguna zona todavía un poco desconocida o con verde, sal a pasear. Respira aire puro, pon a trabajar tu sistema circulatorio, haz que tu corazón trabaje un poco y cansa las piernas para poder entrar a gusto en casa y combatir un poco el sedentarismo al que te lleva tu trabajo y tu cansancio. Muchas veces da pereza el salir de tu casa pero cuando vuelves siempre uno lo agradece. Además, la pereza no es pecado pero tampoco fue nunca fue buena consejera (a no ser, claro, que seas de esas personas que no paran nunca porque son incapaces de decir que no a ningún plan y no tienen tiempo para tumbarse un rato en el sofá en la soledad y sin hacer nada). Sal a caminar e intenta prestar atención únicamente a tu paseo para poder experimentar el paso del tiempo de otra manera, sin que el tiempo se te escurra de las manos y que no puedas hacer nada por evitarlo. Anda.

Sarah Nur

Entrevista V – María Ramos

Entrevista V – María Ramos

DESDE EL CORAZÓN DE LA SOLANA:
compartiendo experiencias empresariales 

María Ramos González es psicóloga y psicoterapeuta con más de veinte años de especialización en género, perinatal, infancia y familia. Es formadora de profesionales y facilitadora de grupos. Tras la maternidad, hace doce años emprendió su propio proyecto como autónoma. Trabaja desde el espacio coworking La Solana y es coordinadora del grupo de Salud en el LAB Torrelodones.   

Patriarcado: construcción histórica y social de dominación de los varones sobre las mujeres que se apropian de su fuerza productiva y reproductiva por medios pacíficos o con el uso de la violencia. Feminismo: movimiento social y político que busca el cambio de paradigma del patriarcado con alternativas de desarrollo humano y libertad para mujeres y hombres. Siendo una gran revolución― social, política y cultural― es la única que se está produciendo de forma pacífica. Coeducación: a raíz de las investigaciones feministas en los años 80, comenzó la intervención educativa más allá de la escuela mixta, formando desde la igualdad de valores de las personas.

DEJAR EL MUNDO MEJOR DE LO QUE ESTÁ
Tu infancia y adolescencia estuvieron inmersas en el activismo, ¿qué valores destacarías de tu implicación social? 

Yo decidí a los once años que quería apuntarme al grupo de scouts que había en la parroquia de mi barrio en Aluche. No sólo era ocio, era una forma de vida. Me atraía la pertenencia al grupo, el trabajo en equipo y las salidas a la naturaleza. Además, participé a los diecisiete años en la revisión crítica de este movimiento porque arrastraba un formato militar, sin revisión de género ni inclusión de la coeducación y con vinculación al catolicismo. También colaboraba muy activamente con una parroquia volcada con los problemas de la gente. Los barrios obreros tenían mucho movimiento asociativo pero la heroína causó una debacle entre los jóvenes. El sufrimiento humano activaba algo en mí y queríamos mejorar nuestro entorno. Sin embargo todo terminó cuando entraron los curas dogmáticos. Nos robaron esa parte espiritual que tuvo sentido y que yo sentía como verdadera. Entonces me incorporé a movimientos sociales como el ecologismo y el feminismo.

LAS PREGUNTAS QUE ABREN NUEVOS CONOCIMIENTOS
¿Cuáles fueron tus primeras curiosidades en el camino formativo? 

Yo era rebelde y lo cuestionaba todo. Mi abuela decía que siempre estaba ávida de saber y entender las cosas. A los diecisiete años hice un trabajo sobre la psicología evolutiva y me interesó. Mi familia pensaba que haría una ingeniería o empresariales pero a mí no me atraía nada. La jefa de estudios entonces me dijo algo que no olvidé: lo importante es no perder el objetivo.

¿Qué han representado a lo largo de tu vida tus `preguntas´?

Las preguntas son posibilidades de ampliar el pensamiento, me abren puertas mentales, sociales y espirituales. Cuando surge una pregunta es como un motor.
Siempre he buscado lo que me faltaba. Mi formación académica es cognitiva-conductual pero se me quedaba corta. Hice un máster en Psicoterapia Psicoanalítica desde la perspectiva de la Escuela inglesa del Psicoanálisis y después me formé en el estructuralismo de Erich Fromm, donde se incluyen la influencia de las condiciones de vida y la relación con las primeras figuras de apego. En la universidad me faltaba la perspectiva de género pero yo estaba participando activamente en el movimiento feminista. Paralelamente lo fui aplicando todo en el terreno: en escuelas infantiles, como educadora de calle o en la creación de una asociación de mujeres en el barrio.

¿Cuál ha sido uno de los grandes descubrimientos que te ha aportado el feminismo?

Para mí fue muy importante entender lo que representaba el patriarcado, porque ponía nombre a lo que estaba ocurriendo alrededor, a la violencia de género. Ya no miraba igual, su cuestionamiento suponía una transformación social muy potente. Mi primera experiencia como psicóloga fue trabajar sobre la violencia y el maltrato con mujeres en pisos de acogida. Aún hoy en mi consulta hay mucho sufrimiento de las mujeres por no estar dentro de los cánones establecidos. Nos etiquetan y nos medican cuando lo que sufrimos es vivir en un sistema sexista.  

La Economía de los Cuidados: la teoría feminista hace su propia crítica a partir de los años 70 al pensamiento económico, que considera `no-trabajo´ a las tareas domésticas y de cuidado, eludiendo toda responsabilidad sobre las condiciones de vida de la población.   

OTRO MODELO EMPRESARIAL PENSADO POR LAS MUJERES
¿Cuál fue tu experiencia como mujer en el mundo laboral? 

Tuve suerte de trabajar en modelos cooperativos y de Iniciativa Social, donde los beneficios se reinvertían en la salud de las personas cooperativistas. Al tener un sistema asambleario y existiendo conciencia de poner en el centro los cuidados, con una apuesta por el trabajo en red se puede conseguir equilibrar los tiempos y el dinero. Pero la maternidad me llevó a la decisión de la excedencia porque no quería pasar tanto tiempo en el mundo de afuera y no encontraba la manera de conciliar los dos mundos.

¿Cómo te planteaste tu vuelta como profesional autónoma? 

Estuve oscilando entre dos precariedades, el tiempo y el dinero. La ideología capitalista te trasmite que la meta es ganar más. Yo solo quiero ganar lo suficiente para vivir bien que significa poder cuidar y cuidarme. Otra dificultad añadida para las mujeres es la doble jornada: la de tu empresa y las tareas domésticas y familiares. Esto irremediablemente entra en colisión. 

Pero mi plan de empresa ha sido tener tres meses libres para conciliar, porque también descansar es un acto de responsabilidad profesional. Tras doce años invertidos en mi proyecto, estoy bastante cerca de esta idea aunque todavía es complicado. 

Y, ¿cómo cambiar el modelo? 

El desafío es lograr no tener que decidir entre ser madre o profesional, cuidar o estar en el mercado laboral. Pero esto tiene que ser parte de la agenda política y económica porque elegir es sinónimo de precariedad. 

Veinte años después se escucha nuestra voz, pero en lo interno se sigue manteniendo el mismo funcionamiento: el modelo masculino es donde hay que brillar. Sin embargo, existen nuevas corrientes como la economía social o el ecofeminismo, que han puesto en marcha iniciativas empresariales cuya prioridad es el cuidado de la vida. 

 

Lucía R. Oliveras
Periodista freelance

La jornada laboral de cuatro días: ¿otro mito finlandés?

La jornada laboral de cuatro días: ¿otro mito finlandés?

Desde hace unos años miramos con mucha atención cada uno de los pasos que da Finlandia en su sistema social, educativo o económico. Consideramos que es un ejemplo y solemos referirnos a este país siempre que hablemos de educaciones alternativas, bajas maternales o conciliación laboral. ¿Por qué? Al parecer nos llegan las noticias de que todo lo que hacen les funciona muy bien, de que son muy felices a pesar del frío polar y la luz y la oscuridad y… claro, nosotros también queremos hacer cualquier cosa que tenga que ver con nuestra felicidad. Somos humanos.

¿Pero qué ha ocurrido con la jornada laboral? Hace algún tiempo corrió el rumor de que en Finlandia iban a establecer la jornada laboral de cuatro días y, aunque eso nunca llegó a suceder, la semilla había quedado plantada en algunas mentes de por aquí. Además, hace unos meses, Microsoft experimentó con mucho éxito en Japón la puesta en marcha del fin de semana de tres días haciendo alarde del aumento de productividad que había conllevado en su plantilla. La multinacional aseguró que la productividad no solo no se había visto afectada negativamente sino que aumentó un 40% durante esas semanas. Y fue en enero de este año 2020 cuando la empresa de Software DELSOL en Jaén estableció en su empresa la famosa reducción de la jornada laboral a cuatro días sin que el sueldo se viera afectado. De las 40 horas anteriores han pasado a 36 horas en horario de invierno y 28 en verano. Así, los trabajadores trabajan de lunes a jueves. Aunque fue difícil dar este paso por no gozar de referentes en nuestro país y haber tenido que estudiarlo detenidamente durante un tiempo, en poco más de un mes su éxito se ha extendido a otra empresa más: ayer la empresa granadina de salud Grupo Deluxe anunciaba la implantación del mismo horario, la jornada de cuatro días.

Durante un periodo de prueba piloto secreto para probar los posibles efectos que causaría a la productividad de la empresa, en el mes de noviembre la empresa había reducido su jornada para investigar cuáles serían los efectos de este cambio tan radical. Y para su gran sorpresa, la facturación de este mes fue la mejor de todo el año. Desde ahora, el Grupo Deluxe se une a este cambio como pioneros juntos a la empresa de jaén DELSOL en aportar un horario más cómodo a sus trabajadores permitiéndoles más tiempo de vida personal, mejor conciliación familiar y promoviendo notablemente su motivación ante el trabajo. Además, la supresión de un día de trabajo ha supuesto también un beneficio a nivel económico en cuanto a los gastos de la oficina que puede cerrar algunos de sus departamentos durante este día y es una decisión muy favorable para el medio ambiente: se reducen los desplazamientos al lugar de trabajo y, por tanto, las emisiones, y se ahorra la energía generada también en el lugar de trabajo.

Decisiones como esta parecen ser solo el comienzo de una nueva tendencia de iniciativas que buscan mejorar el rendimiento de la plantilla, reducir las bajas o el absentismo, atraer talento y mejorar, al final y al cabo, la vida tanto laboral como personal de todos los implicados. ¿Deberíamos plantearnos llevar a cabo alguna de estas medidas? ¿Es realista este cambio en cualquier tipo de empresa? ¿Qué ocurre con los autónomos?

Estas noticias nos puedan llevar a una reflexión sobre el trabajo no solo en cuanto a horas de jornada laboral sino en pensar cómo valoramos el trabajo, qué es lo que entendemos cada uno de nosotros por productividad y cuál es el objetivo vital y profesional de cada una de nuestras empresas o de nuestros oficios. Es posible que la solución para mejorar nuestra vida profesional no resida en la supresión de un día de trabajo sino en la reducción de horas cada día para salir antes y aprovechar más el día. O quizás solo sea necesario un cambio de horario: algunos trabajadores comienzan a trabajar a las 7:00h y terminan a las 15:00h. Otros profesionales deciden simplemente confiar en su equipo en cuanto a horas de trabajo aportando más flexibilidad y mirando únicamente por el trabajo realizado y no por las horas cumplidas. Seguramente una misma medida no resulte beneficiosa para todos y cada uno debe tomar la determinación de llevar a cabo un cambio diferente. Lo único universal y que realmente nos interesa a todos es que todos queremos disfrutar más de nuestro día a día, tanto de nuestro trabajo como de nuestra vida personal y quizás estas noticias nos están alentando a llevarlas a cabo.

Sarah Nur

Entrevista IV – José Cabrera

Entrevista IV – José Cabrera

DESDE EL CORAZÓN DE LA SOLANA:
compartiendo experiencias empresariales 

José Cabrera nació en Canarias hace 73 años. Estudió Ingeniería Industrial y trabajó en multinacionales como IBM, ITT Business System o Sun MicroSystems. Es un referente en la innovación tecnológica de las últimas décadas y del liderazgo empresarial dentro y fuera de España. Desde hace tiempo está asesorando e incubando grandes proyectos tecnológicos. En su labor de divulgador de ideas sobre la nueva Economía fue invitado a las Jornadas de Empleabilidad organizadas por el LAB Torrelodones.  

La Era de la Colaboración: dice Cabrera que las estructuras en la Era Industrial, basadas en la cadena de mando, el poder y la autoridad, hoy no encajan para dar respuesta a la realidad actual global y compleja. La incorporación de los `nativos digitales´―generación nacida con internet―están impactando con otras formas de organización donde compartir crea valor y las redes son el nuevo organigrama de colaboración

ENTRE LO HUMANO Y LO TECNOLÓGICO
¿Cuáles fueron tus primeras decisiones profesionales?

Lo que ha sido diferencial es que los insulares estuvimos influenciados por el Turismo antes que la Península y supimos pronto que había otra forma de vivir en Europa. Y otra seña es que era una generación que tenía ganas de libertad. Por ésto mi objetivo era trabajar fuera de España. Me tuve que ir a Barcelona a estudiar Ingeniería Industrial y allí nos captaron para un Centro de Desarrollo de Tecnología software en IBM en Alemania. Después pasé a ITT Business System y gracias a la innovación tecnológica de EEUU a través de Standar Eléctrica, vine a España para abrir y dirigir el primer Centro de Desarrollo para los primeros ordenadores. También lideré la apertura de la empresa subsidiaria de la americana Sun Microsystem―creadora de la tecnología Java, origen de la navegación en internet― durante 30 años y me ocupé de las operaciones en la región EMEA (Europa, Oriente Próximo y África). Todo ésto me ha divertido mucho. Mi mensaje para los jóvenes es que elijan su profesión por aquello que les apasione, la carrera no es lo determinante. La pasión es la energía. Mi vocación, sin embargo, han sido las personas y no la tecnología. 

¿Cuándo descubres tu vocación? 

Me di cuenta que fluía mejor  ayudando a las personas a desarrollarse personal y profesionalmente.
Una reflexión que cambió la dirección de mi vida fue el darme cuenta de que “la sociedad no se iba a mover a la velocidad de la Tecnología”. Entonces dejé Sun MicroSystems para crear una incubadora de empresas conectando con gente joven y grandes proyectos. Una de las diez empresas que lancé fue ESL, la mayor liga del mundo de videojuegos.
Mi pasión surge del convencimiento de que las personas tienen capacidades ilimitadas para crecer. Todos podemos ser expertos en lo que queramos y todo está a nuestro alcance incluso gratis en la Red. Avanzar depende de la aptitud por adquirir las competencias. Es verdad que los jóvenes se quedan en casa por confort, pero es cierto que nosotros sí que tuvimos fácil la posibilidad de mejorar la vida de nuestros padres y ésto, les resta energía.

La Redarquía es un concepto creado por Cabrera y explica un nuevo orden emergente―de arriba a abajo―que surge en un  mundo conectado en redes donde compartir crea valor, la colaboración prevalece a la competitividad y la credibilidad es más importante que la autoridad. Este orden aplicado a las organizaciones le da un motor de crecimiento que la jerarquía no consigue. Las personas encuentran sentido y propósito y se consigue una sociedad más ética y organizaciones más sostenibles

LAS TECNOLOGÍAS SOCIALES LO ESTÁN CAMBIANDO TODO
¿Cómo están dibujando el cambio de era las nuevas tecnologías?  

Lo primero que hay que comprender es que todos los cambios que se están produciendo a nivel personal, profesional y en el liderazgo de empresas e instituciones son consecuencia de la incorporación de las Tecnologías Sociales. Ya nuestros hijos ven el mundo de forma radicalmente diferente a la nuestra, inmersos en las interacciones constantes a través de los medios de comunicación social (Facebook, Twitter, Instagram…). La red está creando respuestas colectivas, compartiendo conocimiento o dando oportunidades a la innovación y la creatividad. Está cohesionando sentimientos comunes y generando movimientos sociales y no políticos, sin necesidad de estructuras y sin fronteras. Ahora una niña como Greta Thunberg puede crear un movimiento mundial.

DE LA BÚSQUEDA DE EMPLEO A LA EMPLEABILIDAD
Se impone un cambio de mentalidad sobre el Empleo…..

La idea tradicional de Empleo era dar `mi futuro´ a una empresa y ésta solucionaba todo lo demás. El mundo que viene es competitivo y conectado globalmente y las empresas no duran tanto. Los jóvenes tienen el desafío personal de mantenerse competitivos y empleables durante 50 años transitando por una media de 20 empresas. El futuro ya está aquí. 

¿Cómo podemos afrontar mejor los cambios que vienen? 

Yo uso la metáfora de la vacuna para explicar la forma de combatir las grandes preocupaciones como si se trataran de un `virus´: la robótica, la competitividad, la incertidumbre. Si estás vacunado dejas de tener miedo y la dificultad la enfrentas como una oportunidad. Un antídoto sería la actitud personal, tomar conciencia que el futuro no viene impuesto, no somos víctimas sino protagonistas. Hay que rodearse de gente que te de energía y ser positivo. Otro remedio curativo es convertirse en un profesional ambidiestro: explotar lo que tienes y explorar lo nuevo. Y otra potente fórmula es mantener el aprendizaje continuo partiendo de la enorme inteligencia colectiva que se comparte.
Pero la primera vacuna es que los padres transmitan los valores esenciales teniendo en cuenta que los hijos repiten nuestros modelos, se educan por influencia.  

HACIA UN NUEVO ORDEN ECONÓMICO Y SOCIAL
¿Qué momento vivimos en el sistema económico actual?

Estamos inmersos en una economía de la abundancia, jamás habíamos tenido tanto conocimiento. Pero arrastramos un problema crónico que es el reparto injusto determinado por los poderes establecidos.  Por ejemplo, la permisividad con los Paraísos Fiscales. Se busca el orden social con la Democracia pero las injusticias son insostenibles democráticamente y la conciencia es imparable. Por eso surgen constantemente movimientos reivindicativos. Estamos en transición hacia un nuevo modelo porque lo que nos ha traído hasta aquí ya no funciona por injusto y por el coste que infringimos al planeta. Yo soy optimista porque tenemos la abundancia de mecanismos y herramientas para corregir. Estamos inmersos en un momento muy interesante

Lucía R. Oliveras

Ideas para no cocinar (mucho) y comer bien

Ideas para no cocinar (mucho) y comer bien

Cuando uno trabaja en el coworking y necesita que el día sea del todo productivo, muchas veces se deja de lado uno de los elementos que más influyen en nuestra actividad: la comida. Aunque puede parecer que comer de tupper algo bien cocinado en casa te puede dar modorra y ganas de siesta, en realidad eso depende de qué es lo que comas exactamente: a veces el bocadillo comprado a última hora o unas galletas pueden dejarte más ko que un buen plato de casa.

Como el tiempo es un bien muy preciado, os dejamos aquí algunas ideas de recetas que se pueden preparar en 15 minutos o que puedes preparar el domingo o el lunes todas a la vez y dejar listas en tuppers en la nevera para toda la semana: el famoso batch cooking; es decir, cocinar un día (sin contar con los fines de semana) para evitar hacerlo los otros cuatro o cinco días de oficina o coworking.

  • 1) Tabulé o cous cous:

El cous cous es uno de los productos más socorridos que puedes comprar: solo con mezclarlo con agua caliente se cocina y a eso ya le añades lo que tú prefieras y lo comes frío como una ensalada (tabulé) o caliente. La base para un millón de ideas rápidas y variadas.
Para el tabulé:
1) Mezcla una parte de cous cous con la misma cantidad de agua caliente y aceite de oliva en un cuenco y deja reposar 10 minutos
2) Trocea un tomate, un pepino (y las verduras que más te gusten como pimiento o zanahoria) con perejil y hierbabuena fresca (o seca) y añádelo al cous cous
3) Adereza con el zumo de un limón, sal y pimienta y ¡listo!
Para el cous cous:
1) Mezcla una parte de cous cous con la misma cantidad de agua caliente y aceite de oliva en un cuenco y deja reposar 10 minutos
2) Escurre y aclara un bote de garbanzos cocidos y sofríe con un poco de cebolla y verduras
2) Añade los garbanzos al cous cous con sal, pimienta y unos frutos secos como pasas que le dan un toque dulce o unas pipas de calabaza

  • 2) Ensalada fría de legumbres

Ideal para un buen aporte de proteínas incluso superior al de la carne y para introducir legumbres en la dieta de manera más ligera y variada. Puedes hacerlo dos o tres veces a la semana con lentejas, garbanzos, judía blanca, alubias e ir cambiándolo de semana a semana.
1) Cuece las legumbres tras dejarlas en remojo el tiempo necesario o aclara bien con agua si las compras ya cocinadas
2) Pica verduras frescas: cebolla, pimientos, zanahoria, tomate, pepino y perejil fresco y mezcla con las legumbres
3) Adereza con zumo de limón, aceite de oliva, sal, pimienta y pimienta (también puedes añadir curry o pimentón de la vera o un toque picante de paprika para ir probando variantes)
4) Puedes añadir también huevo duro, atún, ventresca, queso feta o parmesano en lascas o algunas hojas frescas de lechuga o espinacas para completarlas

  • 3) Cereal + acompañamiento

Aunque tenemos algo apartados de nuestra vida a todos los cereales que no sean el trigo, ahora estamos recuperando la costumbre de tomar otros cereales que nos aportan fibra, proteínas, hierro o calcio entre otros. El arroz blanco, integral o basmati, el mijo, la quinoa, el trigo sarraceno o la espelta, el bulgur y la cebada han sido desde hace milenios la base de una dieta nutritiva y saludable. Combinarlos con cualquier verdura al horno, al vapor, salteado o a la plancha es siempre una buena opción y se puede completar el plato con grasas saludables de los frutos secos como las nueces, los anacardos o los pistachos (que también tienen proteínas). Si quieres un aporte proteico adicional puedes completarlo con carne, pollo o pescado, edamame o cualquier derivado de la soja como el tofu o el tempeh.
Es buena idea preparar abundante cantidad del acompañamiento de verduras que quieras y combinarlo cada día con un cereal en grano diferente: las mismas verduras con tomate pueden parecer algo totalmente nuevo si los combinas un día con quinoa y otro con arroz.
1) Tuesta el cereal en grano que prefieras y después añade agua caliente para cocerlo durante el tiempo estimado (entre 15 y 40 minutos dependiendo del cereal) y escurre
2) Prepara el acompañamiento de verduras en el horno, al vapor o salteado en la sartén con un poco de aceite de oliva, sal, pimienta y las especias que prefieras. Puedes añadir salsa de tomate o levadura de cerveza para darle un toque de sabor diferente.
3) Prepara el tupper combinando el cereal cocinado, el acompañamiento de verduras y algo de proteína o ensalada

Comer bien tiene un impacto directo no solo en la salud a largo plazo sino en nuestra disposición en el trabajo: en el estado de ánimo, en la energía que tienes disponible e incluso la capacidad de concentrarte. Basar las comidas en hidratos como la pasta, el pan o productos azucarados conlleva picos glucémicos que pueden dejarte con hambre al poco de haber comido y darte ganas de dormir una buena siesta cuando tienes que trabajar.

Os recomendamos estas páginas para que podáis encontrar un sin fin de recetas e ideas prácticas para hacer batch cooking y despreocuparos el resto de la semana: recetas de nuestras compañeras Rita Cifuentes de The Home Academy, Irene de Slow and Simply Life o si sois más de vídeo con Delicius Martha o en inglés con Avante Garde Vegan y la página web de Being Biotiful donde además de recetas tiene la opción de enviaros el menú de cada semana con lista de la compra incluido y otros servicios. Una vecina de Torrelodones ha montado La Cocina de Anita y Mon con ideas muy originales.

Sarah Nur

 

 

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