¿Inmediatez o ir despacio?

¿Inmediatez o ir despacio?

Ante el mundo inmediato… vida slow, minimalismo y otras modas lentas que considerar

Nadie pondría en duda que hoy vivimos en un mundo rápido, veloz, inmediato, quizás algo superficial como consecuencia de todo ello. No es necesario repetir otra vez más que estamos saturados de información, que la llegada de las nuevas tecnologías ha traído consigo tanto conocimiento que ahora es difícil discernir entre lo que es relevante y lo que no, lo que es veraz y los bulos y que la globalización tiene sus ventajas y desventajas (como casi todo). No es nada nuevo decir que uno de los problemas más actuales el estrés y que no llegamos a todo porque no se puede llegar a todo. Todos intentamos poner en práctica el decir no, nos esforzamos por saber cuándo hay que guardar tiempo para descansar, para estar en casa, para dedicar tiempo a la familia, a los amigos o a las  propias aficiones. Quizás por lo llamativo que ha sido este nuevo mundo interconectado, más despierto y más dormido que nunca, han arrasado de tal modo el yoga, el minimalismo, Marie Kondo y los cuadernos para colorear mandalas. ¿Os habéis fijado vosotros también en esto, verdad? Cada minuto nace un nuevo creador, una persona que ha decidido volver a los orígenes un poco, buscar la sencillez cosiendo un estuche con sus propias manos, aprendiendo a hacer pan en casa, yogur, champú, una estantería de madera, un gorro de punto; cualquier cosa. Se busca la salud, el orden, la claridad y desprenderse de objetos inútiles que ocupan un espacio que ahora queremos que esté lleno de aire o de alguna planta verde que crece despacio.
Por fin hay cierto discurso generalizado sobre sacar el teléfono móvil de la habitación y dejar de consultarlo justo antes y después de dormir; dormir está volviendo a recuperar su valor y su importancia (aunque algunos duerman solo por tener un cutis mejor), hay que darnos tiempo para soñar. Sustituimos poco a poco las prisas por momentos que nos regalen una experiencia, buscamos actividades que nos permitan volver a utilizar las manos, el cuerpo, la intuición y no tanto la mente racional que está ya cansada y rezagada: alfarería, costura, dibujo, carpintería, diseño, horticultura, senderismo.
Ha sido inevitable, ha ido naciendo en todos una necesidad por pararse, desacelerar el ritmo de lo que hacemos a lo largo de la semana e incluso ha surgido un movimiento con el nombre de vida slow. Despacio. Es decir, ¿de verdad quieres dedicar diez minutos a leer este artículo? ¿Te aporta algo? ¿Prefieres dedicar este tiempo a otra cosa diferente?
No se trata de hacer todo despacio, de quedarse mirando a las musarañas o de tardar dos horas en hacer la cena si no te gusta cocinar o si tienes otras prioridades en este momento de tu vida. Se trata de que, en los momentos en los que más cosas nos consumen, tenemos la oportunidad de hacer una limpieza, de darnos el lujo de escoger y de parar para reflexionar por qué hacemos cada una de las cosas que hacemos. Hay momentos más duros y otros más relajados, hay épocas con más tiempo libre y otras con menos, eso está claro. Sin embargo, los seres humanos por estas partes del mundo también tenemos una innecesaria tendencia a cargarnos con deberes que no nos corresponden, a intentar estar en todo, a no perdernos nada, a tenerlo todo. Pero cuantas menos cosas hacemos, más las valoramos, las saboreamos, las disfrutamos y eso es, en definitiva, para lo que las hacemos. Nuestro tiempo es valioso, es todo lo que tenemos y cada pequeña acción que hagamos, cada conversación, cada desayuno, será único. No lo perdamos pensando en lo que viene después o por la incapacidad de disfrutar que nos provoca la sobrecarga de otras miles de tareas por realizar. No consiste en ser productivos las veinticuatro horas del día, se trata de aprender a no serlo siempre, a que no todo lo que hacemos debe ser útil ni tener una finalidad. De hecho, ya es suficiente ¿no crees que ya has dedicado suficiente tiempo a leer este artículo? ¿Qué vas a hacer ahora?

Blog, newsletter y redes sociales, ¿qué hace La Solana en ellas?

Blog, newsletter y redes sociales, ¿qué hace La Solana en ellas?

Desde La Solana queremos hacer una invitación por todo lo alto a todos los coworkers, amigos y seguidores para que empecéis a publicar artículos vuestros en la página web de La Solana. Como habéis podido observar ya, en la sección del blog de La Solana estamos publicando temas de interés sobre economía, ecología y cualquier tema de interés general. El blog está teniendo mucha repercusión últimamente así que nos gustaría invitaros a todos a que dispongáis de ese espacio para escribir vosotros también y hacerlo vuestro. De esta forma los artículos firmados por diferentes personas enriquecerán este espacio tanto con visiones como con temas concretos. Animaos a enviarnos vuestros artículos a comunicacion@coworkinglasolana.es, ¡somos todo oídos! Estamos deseosos de conocer vuestros proyectos, ideas y reflexiones y poder usar la comunicación de La Solana para darle voz y difusión a la información más constructiva e interesante.

En cuanto a la newsletter, en nuestra comunicación ha gustado también mucho la idea de hablar de manera personal de cada uno de vosotros. Para los que no estéis suscritos, nuestra newsletter consiste en un correo electrónico semanal que llega cada lunes hablando del nuevo artículo publicado en el blog, recordando los eventos más próximos de la agenda y termina con una sección a la que llamamos Conocerse es quererse donde, cada semana hablamos de un coworker de esta familia para conocernos mejor entre nosotros y para darnos a conocer fuera de esta comunidad. La primera vez los perfiles se comparten solo con los coworkers y excoworkers (quienes siguen considerándose parte esencial de esta familia) y, más adelante si la persona en cuestión está de acuerdo y no tiene inconveniente, entonces se comparte un par de semanas más tarde con resto de los suscriptores de la newsletter. Creemos que es una parte fundamental del apoyo al desarrollo local tener un espacio donde poder conocer a los profesionales presentes y poder conocer de primera mano sus trabajos, empresas y proyectos y estar informados de los servicios que se están llevando a cabo cerca de nosotros. Este conocimiento del resto de profesionales puede servirnos de inspiración, de ayuda y de mucha utilidad cuando necesitamos un servicio o queremos colaborar con otras personas en el desempeño de cualquier acción.

Por último, no podemos dejar de hablar de las redes sociales de La Solana: a través de ellas buscamos dar visibilidad a lo que está pasando en nuestra comunidad. Pretenden ser un reflejo de aquello que nos está funcionando como empresarios y ser un portal por el cual la gente puede estar informada de las actividades y formaciones que ofrecemos y que ocurren de puertas para dentro de este coworking pero que están abiertas al público. El uso de las redes sociales es controvertido, complejo y buscamos no saturar con información irrelevante o innecesaria ni ser repetitivos. En Facebook e Instagram podéis seguirnos si utilizáis estas plataformas para estar informados y para que esta difusión se potencie más os pedimos vuestra colaboración compartiendo las noticias que publicamos cuando os resulten interesantes o creáis que pueden ser de interés para vuestros contactos. Esto nos beneficia a todos y hace que La Solana sea un medio de comunicación útil con alcance e impacto en una comunidad creciente.

La Solana es un coworking, un espacio de trabajo e impulso mutuo pero es, sobre un todo, un lugar para crear comunidad, apoyarse, dar voz a los profesionales y los emprendedores más cercanos y generar una cultura de aprendizaje continuo. ¡Gracias de corazón a todos los que lo hacéis posible!

36 habitantes, 174 almas

36 habitantes, 174 almas

El edificio de La Solana tiene una larga historia y, antes de ser este espacio destinado al coworking, ha pasado por varias etapas. Forma parte del patrimonio arquitectónico contemporáneo de Torrelodones y ay, si las paredes de esta casa hablaran… ha visto a Torrelodones pasar por momentos muy diferentes, ha visto la evolución del lugar y guarda recuerdos de aquellos años en los que Torrelodones era un pequeño pueblecito de menos de cincuenta habitantes hasta la llegada de las vías del tren que tanto le ayudaron a crecer.

Este palacete de piedra es una construcción típica serrana de la zona aunque con una arquitectura llamativa y muy especial. Se construyó en el siglo XIX y estuvo destinada a acoger a las familias de los propietarios como segundo domicilio, durante las vacaciones y los fines de semana. El entorno era rural así que era como la segunda casa o la casa de campo de la familia, donde descansar y disfrutar del silencio y el aire puro de la Sierra de Madrid. En el Archivo Histórico Nacional podemos encontrar La Solana entre los bienes nacionales de nuestro pueblo que se vieron afectadas por la ley de desamortización de Madoz de 1855. De hecho, en el “Diccionario Geográfico-Estadístico de España” (1849) de Pascual Madoz, podemos encontrar esta curiosa descripción del Torrelodones de aquel momento: la combaten todos los vientos, el clima es algo frío padeciéndose por lo común pulmonías y dolores de costado. Tiene 40 casas, la del ayuntamiento, escuela de primeras letras común a ambos sexos…, una fuente de buenas aguas de las cuales se utilizan los vecinos para sus usos y una iglesia parroquial aneja de Galapagar, servida por un teniente. El cementerio está en paraje que no ofende la salud pública… comprende en todo su círculo bastante monte de encina y varios prados con buenos pastos; le atraviesa el titulado río Guadarrama. El terreno es de mediana calidad. Los caminos dirigen a los pueblos limítrofes; el coreo se recibe en la cabeza de partido. Produce trigo, cebada, centeno con algunas legumbres; mantiene ganado lanar y vacuno y cría caza de conejos y perdices. La población es de 36 vecinos, 174 almas.
El ferrocarril llegó en 1864 ayudando mucho a la movilidad tanto de los ciudadanos como de las mercancías y convirtió Torrelodones en un pueblo destino de veraneantes, domingueros, excursionistas y cazadores de la capital, poniéndose de moda entre los madrileños en las tres últimas décadas del siglo XIX y principios del siglo XX. Aparecieron guías turísticas de “La Torre de los Lodones” para los visitantes, donde se informaba de que había que recorrer 3 km a pie o a caballo desde el apeadero hasta el pueblo donde podrían encontrar posada. En 1893 los habitantes ya eran unos seiscientos. Con el nacimiento de la Institución Libre de Enseñanza Torrelodones también ganó en fama al acoger algunas de las excursiones de la educación al aire libre de esta nueva corriente que emanaba de la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Fue adquirido por el Ayuntamiento de Torrelodones en un acuerdo con los herederos quienes, a cambio de la licencia de construcción de los chalets en parte de la finca, cedieron los casi cuatro mil metros y del palacio al municipio, quien lo rehabilitó en el año 2011. En un principio se pensó en una Biblioteca y Museo en honor a Juan Van-Halen, escritor, periodista e historiador de Torrelodones. Pero finalmente se decidió destinarlo a la promoción del primer espacio de coworking de Torrelodones. Desde 2014 es el actual espacio de Coworking La Solana, nombre que ha acogido de la propia finca y de la casa original. Continuamos procurando que este lugar sea un centro de observación de la evolución y del progreso y esperamos que sus muros vean, por muchos años más, cómo Torrelodones mejora y va transformándose en un lugar de referencia para toda la zona.

Imagen: Paisaje de Torrelodones. Aureliano de Beruete, 1891

En este enlace del Ayuntamiento de Torrelodones hay más información y este maravilloso artículo que nos ha permitido conocer más a fondo la historia de nuestro pueblo en el siglo XIX. (https://www.torrelodones.es/torrelodones/historia/s-xix-un-siglo-tormentoso)

Descentralizar la cultura, descentralizar la vida

Descentralizar la cultura, descentralizar la vida

El desarrollo local es de vital importancia para la buena salud de un municipio. Y en Torrelodones como parte de La Sierra Norte de Madrid hay muchas iniciativas que día tras día van tomando mucha más fuerza y confieren a sus habitantes una vida rica en experiencias culturales, sociales, deportivas y de ocio. Sus habitantes cada vez tienen que trasladarse menos a Madrid ciudad. Este crecimiento ha sido orgánico y su clave de éxito es ajustarse a las necesidades de las personas que habitan en ella. En este sentido destacamos la programación de la Casa de Cultura con figuras de primera línea nacional así como a las iniciativas locales que ya es una referencia relevante.

Entre las iniciativas privadas está el renombrado Café Babel. Hace no muchos años pero ya muchos, por otra parte, que Ana y Carlos arrancaron este valiente local tan acogedor y cuidado en frente de la biblioteca del pueblo. No solo se puede venir a comer sano sino que encontrarse con muchos vecinos con quien compartir una taza de buen café, un buen brunch a media mañana o venir por la noche a un concierto. Conciertos que su dueño cuida y mima por su gran amor por la música y que ya son todo un evento del agrado de los asistentes. La programación de cine también es una gran apuesta para ver las películas en cartelera del momento en versión original. Esta sala ha contribuido notablemente a esta actual descentralización de la cultura que tanta falta hace. Café Babel ha forjado una comunidad real de personas que agradecen y valoran mucho el espacio que les da el café y las actividades culturales y de buen ocio, y ha sido una verdadera fuente de inspiración para otros proyectos que ofrecen calidad a su gente.

Otro de los núcleos esenciales de la vida del pueblo es la sala de exposiciones permanente Espacio para el Arte, que dirige Silvia Anel, vecina del municipio y pintora renombrada que ofrece también formación en sus talleres de pintura. Las clases de música, baile, cerámica, restauración… paseando por los rincones del municipio encontramos lugares como el Deià Café, cuyo propietario es pianista de jazz, y que está siempre lleno de música y de amigos músicos. Tenemos también dos librerías de lujo, de las de toda la vida, de las que estimulan a la lectura, cuyos dueños saben de lo que hablan, Almez y Proscrito. Miguel el mejor pescadero de la comunidad de Madrid, Cecilio, el frutero, tiendas ecológicas que nutren cuidando de la salud como Kiva, el herbolario de Maribel y Tan Natural

El Polideportivo es también ya un centro de actividad para toda la familia. Unas pistas de atletismo en el mismo corazón del pueblo y autogestionado por todos los que corren por ella ya que tienen llave propia para abrir y cerrar sus puertas.

La Solana un espacio de coworking que acogemos a muchos empresarios y autónomos y desde donde se están lanzando proyectos empresariales de gran envergadura para el municipio y también para el mundo. Queda aún mucho que avanzar en el desarrollo local de Torrelodones y para ello se están abriendo espacios de participación para mejorar el municipio así como mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta localidad. En estos espacios de aprendizaje colectivo están trabajando el Ayuntamiento, los empresarios y la sociedad civil. Entre todos, los municipios se están transformando. Estamos descentralizando la cultura y, en definitiva, la vida.

Tomando el pulso a la actualidad

Tomando el pulso a la actualidad

Vivimos tiempos de convulsión social, política y económica. El mundo tal y como lo conocemos hasta ahora está cambiando. Algunos aseguran que cambia para bien, otros dicen que evidentemente es a peor… Mientras algunos no pueden evitar comparar el día de hoy con los pesares de la dictadura o poner en duda la libertad de expresión que trajo la democracia, hay personas que a pesar de la frustración y la desilusión que crean los medios, trabajan sin cesar por reconducir el futuro más próximo. La situación actual podría verse como el conjunto de dos corrientes muy diferentes pero que, por otra parte, son complementarias e inseparables: por una parte, existe una corriente de destrucción donde vemos guerras incesantes, un odio generalizado y creciente, crisis de identidad y de valores y catástrofes humanitarias y medioambientales. Por otro lado, aparece otra corriente que, aunque quizás más discreta y difícil de encontrar, muestra esperanza y ofrece alternativas a la otra línea; mientras crece el odio entre algunos, aquí aumenta exponencialmente la solidaridad y la empatía y mientras algunos miran hacia otro lado aquí se está poniendo el foco en injusticias, se está exigiendo un cambio y se está trabajando por él.

Hoy queremos poner el foco en esta segunda corriente porque creemos que en los últimos años se ha avanzado a pasos agigantados (aunque no sean suficientes tal vez) pero el hecho de que ahora términos como zero waste en la vida individual o triple balance en la vida de las empresas estén a la orden de día es ya una gran noticia. En esta corriente podemos encontrar la tendencia creciente del vegetarianismo y el veganismo que, independientemente de la ideología que puedan acompañar o de los extremos, es una señal clara de toma de conciencia por el trato que damos a los animales e indica que hemos entendido el impacto que puede tener nuestra forma de consumo ante la industria alimentaria o de cualquier otro tipo. También vemos que la alimentación ecológica está cada vez más demandada y se ha extendido a muchos ámbitos la búsqueda de lo verde: la gente prefiere alimentos, cosmética e incluso productos de limpieza libres de químicos. En cuanto a la publicidad, aunque todos conocemos que es un arma de doble filo, las marcas se ven obligadas cada día a buscar maneras de atraernos apelando a la naturaleza, al respeto, al cuidado, al bienestar, nos invitan al reciclaje y nos animan a ¡comer verduras!

Queda mucho camino por andar, debemos estar alerta y observar la importancia de cada uno de nuestros pequeños actos, pero hoy en día es reconfortante ver cómo nuestra pequeña aportación está cada vez más acompañada por otros y su efecto se atisba cada vez un poco más cerca. Hoy tú y yo podemos contribuir significativamente al reciclar cada pedazo de plástico, al reducir el consumo de productos envasados en exceso, al buscar y exigir productos locales en nuestros supermercados, en comer menos carne pero de mejor calidad, comprar naranjas de Valencia y no africanas, comer kiwis gallegos y no neozelandeses, informarnos más y mejor, iluminar nuestras casas con bombillas de bajo consumo y compartir y dar voz a cada proyecto constructivo y beneficioso para nuestra salud y nuestro entorno. Hoy lo universal y lo particular están totalmente unidos y ya desde los documentos oficiales de la UNESCO, que hablan de términos como lo glocal (local y global), se nos anima a construir el modelo de globalización que queremos a través de nuestro entorno local.

Para terminar, os recomendamos un documental que tiene ya varios años de trayectoria pero que sigue a la orden del día y nos parece realmente interesante al tocar todos los aspectos y mostrar proyectos y acciones reales que se están llevando a cabo ahora mismo en varios lugares del mundo. Esta es su página con toda la información y el visionado se puede hacer desde plataformas como Filmin.

https://www.demain-lefilm.com/
https://www.filmin.es/pelicula/manana

 

Empleabilidad en tiempos de incertidumbre

Empleabilidad en tiempos de incertidumbre

En tiempos de cambios acelerados el futuro no es algo que está por llegar, el futuro es algo que está aquí y que simplemente no vemos, porque nuestros modelos mentales, creencias, formas de hacer y hábitos del pasado no nos permiten ver. Necesitamos nuevos mapas para abordar el futuro. De ahí la importancia de revisar a fondo los principios y las creencias que soportan nuestros modelos mentales y estimular el debate sobre el impacto de un nuevo mundo digital, complejo y de cambios acelerados en nuestras vidas personal y profesional.

Son tiempos para cuestionar.

¿Cómo nos afectan los cambios personalmente?, ¿Cómo construir los nuevos mapas para navegar en la economía digital?, ¿Cómo evitar quedar atrapados en nuestras experiencias del pasado?, ¿Cómo asegurar nuestra empleabilidad futura?, ¿Cómo conectar con la inteligencia colectiva en nuestras organizaciones?, ¿Como hacer del liderazgo y la innovación el trabajo de todos?, ¿Cómo hacer del espíritu emprendedor y el aprendizaje continuo una forma de vida?, ¿Cómo construir mi mapa de innovación personal?

José Cabrera es autor del libro “Redarquia, más allá de la jerarquía” y difunde conceptos del futuro de las empresas muy interesantes en su blog

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