Laboratorio de aprendizaje colectivo

Laboratorio de aprendizaje colectivo

El jueves 24 de mayo se celebró en el espacio de La Solana, el segundo networking de Torrelodones promovido por la Concejalía de Desarrollo Local del ayuntamiento de Torrelodones. Con la presencia de treinta y dos empresarios del municipio, la concejala, María Antonia Mora, y su equipo de Desarollo local, Julia y Luis, así como el Concejal de Comunicación, Ángel Guirao, comenzó este encuentro. El ilusionista Luis Boyano hizo de maestro de ceremonias haciendo que la sonrisa de la niñez volviera a estar presente, diluyendo la seriedad de la responsabilidad empresarial que se ha hecho compañera inseparable de todo aquel que en estos momentos de cambio de era sufre ante la incertidumbre del futuro.

Sergio García, sociólogo, estableció la sesión bajo el paraguas de la cooperación y la reciprocidad como términos entroncados en la misma estructura del universo, según se reconoce por los biólogos como elementos clave de la evolución. Entonces ¿por qué se han alejado tanto de la vida social, política y económica actual? Y ¿cómo pueden las empresas aprovechar los poderes vinculados a dichas dinámicas tanto para su beneficio como para contribuir al bienestar social? Muchas propuestas económicas intentan acercarse a este poder de la cooperación y reciprocidad, la economía colaborativa, la economía del bien común, la responsabilidad social corporativa, las eco-organizaciones, etc., sin embargo, no captan la necesidad de cambio radical: el aprendizaje colectivo. Varias experiencias exitosas en este campo de aprendizaje como son Silicon Valley, la canalización de aguas en Sacramento, California; la Confederación de Empresarios de Navarra y la Asociación Navarra de Empresas de Consultoría (networking y tamaño): Davalor Salud y Jofemar; entre otras de diversa índole, animan a recorrer un nuevo sendero. La propuesta es la de trabajar todos juntos (políticos, empresarios y sociedad civil) con un nuevo horizonte: Torrelodones como laboratorio de aprendizaje colectivo sobre la prosperidad y el progreso sin exclusión.

   

La importancia de la cooperación y el apoyo mutuo fue expresada por la atleta olímpica Alessandra Aguilar en su inspiradora intervención bajo el título “La maquinaria del éxito”. Una intervención que desde la emoción defendió el amor y la ilusión como motor de la vida en todos sus aspectos. Las herramientas del éxito, según la campeona de Europa de Maratón, es acertar con tu talento, capacitarte en ello, tener la suficiente motivación que sostenga la disciplina necesaria para llegar al éxito. Comparó el éxito con un iceberg en el que la parte visible es solo la pequeña parte que la gente puede ver, pero que, sin embargo, tiene debajo todo el esfuerzo, dedicación, trabajo duro, buenos hábitos, grandes o pequeños sacrificios, fallos, decepciones, persistencia, etc. Hacer realidad los sueños solo depende de uno mismo y no es tarea fácil, ya que exige unas cualidades asentadas cada una en la anterior: estar relajado mental y físicamente te conduce a estar seguro de tus capacidades y, por tanto, a la  ausencia de miedo. El miedo te roba energía así que no puede estar presente. La seguridad en ti mismo te hace estar cargado de energía lo cual a su vez te lleva a tener una actitud optimista con lo que vas a emprender. Esta gran autoconfianza te aporta una sensación de estar controlando la situación y estar muy centrado en el presente con una conciencia extraordinaria. A pesar de que la disciplina de corredor de maratón puede parecer una labor solitaria, nada más lejos de la realidad, ya que toda su carrera ha sido posible gracias a muchas otras personas que la acompañan: su familia, sus amigos, sus compañeros, entrenador, equipo médico, sus patrocinadores, el club, federaciones, organizaciones, etc. La conclusión de su emotiva exposición ha sido que a pesar de participar en competiciones, la colaboración y el compañerismo es lo que le da sentido a todo su esfuerzo.

        

La tercera ponencia estuvo a cargo de Pilar Escolano, visual merchandiser, quien apoyó la sinergia entre todos para mejorar las ventas propias y mejorar el entorno donde se producen. En un mundo completamente interconectado, el poseer ha dejado de ser el objetivo de la vida, siendo sustituido en las nuevas generaciones por el compartir experiencias e intervenir en los procesos de todos. La sinergia es el nudo que nos hace fuertes. Cualquier acontecimiento del entorno, al ser compartido y apoyado por otros, se convierte en una nueva potencia para cada negocio individual. Por eso Pilar aboga por la unión de fuerzas alrededor de todo aquello que acontece en Torrelodones. Una feria de moda o una semana de magia pueden convertirse en una oportunidad para los negocios locales. La creatividad es el medio por el cual podemos aprovechar las oportunidades cercanas (o no tan cercanas) a nuestro favor. Tirando todos en el mismo sentido podremos levantar grandes edificios.

 

Después de las tres ponencias los participantes formaron tres grupos de trabajo para conocerse mejor consultando sobre tres cuestiones:

  1. Quién soy, qué hago y por qué he venido a este espacio
  2. ¿Qué cosas podríamos hacer en colaboración para fortalecer nuestros negocios y darles una distinción? ¿Cómo podemos aprovechar nuestras experiencias para generar sinergias?
  3. ¿De qué forma podemos contribuir al desarrollo social y económico de Torrelodones y al avance hacia un pueblo más próspero y pacífico?

Estas consultas de grupo han sido coordinadas por el equipo formado por Sergio García, Adrian López y Rubén Jiménez.

La puesta en común de algunas ideas cerró este espacio de encuentro, abriendo a su vez el compromiso de todos de dar continuidad a este nuevo espacio de aprendizaje colectivo proyectado al inicio del networking.

Los miércoles vegetarianos compartidos

Los miércoles vegetarianos compartidos

Mireia ha regresado a la comunidad de La Solana. Ha vuelto a traer su amor derramado en el alimento, la belleza en los platos, y la armonia de sus gestos. Todo esto acompaña la hora de la comida de los miércoles.

Comer en la mesa de la cocina mientras charlas con otros profesionales que comparten también el espacio, se convierte en un encuentro de ideas, reflexiones, y acercamiento entre todos. Surge el conocerse mejor y con ello la colaboración en proyectos se hace más fluido. Los temas de conversación desde lo personal hasta lo profesional, se convierte en la levadura que fermenta las asociaciones de trabajo. De allí que las cifras de negocio de todos los que trabajan aquí haya aumentado exponencialmente según mantiene Tarsicio Merino.

Mireia se define actriz gestual pero desde hace años por salud se adentró en el mundo de la cocina saludable y hoy es una gran cocinera que disfruta ofreciendo sus platos a los amigos. Y nosotros, los coworkers de la Solana, nos beneficiamos de su buen hacer todos los miércoles desde hoy en adelante.

Una de las ventajas de ser solanera / solanero

  

Co-Cooking en La Solana, un momento diferente

Co-Cooking en La Solana, un momento diferente

El mundo colaborativo aumenta cada día de maneras que hace unos años ni siquiera podíamos imaginar, quizá no nos damos cuenta pero plataformas como airbnb, Etsy, Blablacar o la misma Wikipedia están a la orden del día ampliando y cambiando los paradigmas de la economía actual y creando el mundo de la economía colaborativa.

Gracias a este cambio, palabras como coworking, cosharing o crowdfunding están entrando en nuestro vocabulario diario; una de las palabras que empezamos a escuchar en el mundo de la economía colaborativa y sobre todo en el mundo de los coworking es el Co-cooking.

Pero, ¿Qué es el Co-Cooking? Si el coworking es compartir espacio y trabajar con gente afín en un mismo espacio y colaborar; el co-cooking parte del mismo principio: compartir mesa y cocinar todos juntos; puede ser por ejemplo la unión entre nuevos estudiantes de cocina y chefs ya establecidos o algo más informal como compartir mesa con gente desconocida y compartir los tuppers de cada uno; hacer entre todos una especie de cata de lo que ha cocinado cada uno.

Esto es lo que está sucediendo en La Solana cada día. Sin plantearlo estamos haciendo Co-Cooking. Muchos coworkers nos quedamos a comer cada día, compartimos mesa y mantel y hablamos de nuestras cosas, de la comida, de nuestros proyectos, de nuestra familia… y es sin lugar a dudas uno de los momentos más gratificantes del coworking. Cada uno saca su tupper y ofrece a los demás, sorprendiéndonos siempre los unos a los otros. La comida es la excusa para una reunión informal, para el famoso networking y para conocernos un poco más los unos a los otros. Porque como dijo una de los coworkers “En La Solana todos somos frikis de algo” y este es el momento para descubrirlo

Y lo mejor es que cada día es diferente, unos días se quedan unos, otro día otros pero siempre con un buen ambiente y con ganas de disfrutar ese momento de relax entre compañeros que es la comida en La Solana.

El co-cooking no surgió como algo establecido en la solana, no se planteó que cada día hiciéramos una reunión o que cada día trajéramos comida o cuando hacerlo… pero eso es lo bonito del coworking, que las iniciativas más interesantes germinan inesperadamente; por eso me encanta cuando a las 14:00 estoy trabajando y noto que me entra el hambre y al levantar la cabeza veo como alguien me dice… “¿Te quedas a comer?” y empieza el Co-Cooking en La Solana.

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