1) Haz un horario personalizado que se adapte a tu ritmo de trabajo:

Es ya bien sabido que la cantidad de horas de trabajo no va necesariamente ligado al rendimiento ni a la productividad, y para muchas personas puede ser más productivo trabajar seis horas que ocho. 

No fuerces la máquina, será contraproducente a largo plazo. Lo más importante es conocernos a nosotros mismos para saber en qué momentos del día estamos más concentrados y despejados y cuando tenemos más energía. Algunos aprovechan al máximo las primeras dos horas de la mañana mientras que otros no consiguen centrarse realmente hasta media mañana. Para esto será también importante cuidar mucho el descanso, dormir lo suficiente y sobre todo dormir bien. Si te cuesta descansar y luego por el día vas durmiéndote por las esquinas, quizá sea buena idea ir apagando las luces poco a poco antes de irte a la cama, evitar los dispositivos electrónicos en tu habitación, ponerte música relajante o incluso algún aroma que te tranquilice como la lavanda o la naranja cerca de tu cama (además, aunque cueste creerlo, son aromas que espantan a los mosquitos, así que es un dos en uno). Para ocasiones puntuales siempre puedes recurrir a tomar melatonina natural durante algunas semanas solo hasta que tu cuerpo coja un buen ritmo de descanso. 

Otro punto de gran importancia son las pausas: hacer pausas de vez en cuando no es una pérdida de tiempo sino una verdadera inversión; los cinco o diez minutos que dediques a escuchar música con los ojos cerrados, salir a caminar al aire libre o tomarte un té conversando con algún compañero se verán reflejados en los minutos que tendrás después de gran calidad de trabajo y concentración al sentarte de nuevo ante el ordenador. Cada hora y media o dos horas como mucho es recomendable parar un poco antes de seguir trabajando, aunque si ves que estás muy concentrado no tienes por qué parar, escucha a tu cuerpo y a tu mente. 

2) Cuida tu dieta 

Aunque todos sepamos que la dieta tiene gran importancia para nuestra salud, muchos no sabemos que tiene una influencia directa sobre nuestro rendimiento en el trabajo (y en todo el resto de actividades de nuestra vida diaria que requieren de concentración o claridad mental). La cantidad es un elemento muy a tener en cuenta: después de una comida copiosa o de ingerir bebidas alcohólicas nuestro cuerpo tiende a adormecerse y nos gustaría echarnos una siesta o que se acabara por fin nuestra jornada laboral. Por tanto, reduce un poco las cantidades de tu comida y verás cómo, aunque al principio pueda parecer que no te sacias, estamos mal acostumbrados a comer mucho y solo con esperar diez o quince minutos después de la comida la sensación de hambre se habrá desvanecido. No comas sin parar hasta sentirte saciado, reduce la cantidad de tus comidas en general. 

Otro punto importante no es la cantidad sino la calidad. Algunos alimentos como los ultraprocesados o elaborados con ingredientes refinados (como el azúcar blanco o las harinas) ralentizan nuestro metabolismo y por tanto nuestro ritmo de actividad. Evita los hidratos de carbono y los productos refinados o procesados especialmente por la tarde y por la noche, si vas a tomar pan es mejor hacerlo durante el desayuno y procura que tenga cereales integrales que te aporten todos sus beneficios. Reduce el consumo de carne y aumenta el consumo de legumbres y cereales como el arroz, el mijo, la quinoa o el trigo sarraceno acompañados de alguna legumbre hervida (fría o caliente) y verduras cocidas o salteadas. Para media mañana y media tarde ten siempre en cuenta las piezas de fruta, los frutos secos o las tortitas de arroz o maíz, por ejemplo. 

Uno de los mejores trucos para poder tener una alimentación lo más sana y sabrosa posible es cocinar todo un día a la semana (el domingo, por ejemplo) y dejarlo en tuppers preparados en la nevera para el resto de días de la semana. Así ahorrarás mucho tiempo en la cocina pero no tendrás que contentarte con basar tu dieta en bocadillos o en comida preparada o industrial. 

3) Realiza ejercicio físico:

El ejercicio físico es una de las actividades más completas y nos ayuda a reducir el estrés, aumentar la sensación de bienestar, esclarecer las ideas liberando nuestra mente de las preocupaciones diarias y puede ser de cualquier tipo: desde ir al gimnasio a caminar, jugar de nuevo al tenis con los amigos o probar algún nuevo deporte que siempre te haya causado curiosidad. Según la etapa que estés viviendo necesitarás actividades más intensas como el boxeo o más calmadas como el yoga o el pilates. Paradójicamente, verás que cuanto más ejercicio físico realizas, menos cansado te sientes. 

4) Aprende recursos para combatir los momentos de estrés:

En todo trabajo nos enfrentamos con momentos en el día, días, semanas o meses de más intensidad o estrés laboral. Es importante tener algunos recursos para que el estrés no nos supere y poder utilizar el estrés como una herramienta útil que nos empuje a la productividad pero no debe convertirse en un impedimento ni debe bloquearnos. Si te está bloqueando el estrés o te están pudiendo los nervios o la ansiedad puedes hacer varias cosas: salir a caminar al aire libre cambiando de ambiente y alejándote de tu sitio de trabajo, escuchar música que ayude a cambiar tu estado de ánimo, tomar un té o algo de picar (evita el café o bebidas energéticas en momentos de estrés ya que aceleran el ritmo cardíaco y tu situación solo empeorará) con algún compañero del coworking conversando sobre algún tema que no sea del trabajo y, sobre todo, respira. 

5) Decora y cuida tu espacio de trabajo:

Aunque dependiendo de la persona le damos más o menos importancia al orden y a la decoración, cuidar y personalizar nuestro espacio de trabajo (incluso en un coworking compartido) puede ser de vital importancia. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en nuestro puesto de trabajo, muchas veces pasamos allí más tiempo que en nuestros hogares. Entonces, ¿por qué no dedicar un poco de tiempo a ponerlo a nuestro gusto? La limpieza, el orden y el aspecto acogedor de nuestro pequeño puesto hará que nos sintamos más a gusto e incluso los colores o materiales que elijamos influirán en nuestra concentración.  Quizás solo con una planta o algún accesorio de madera que nos permita tener más ordenados los cables o los lápices y subrayadores darán un giro a nuestro pequeño pedazo de oficina.

 

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