Recibimos el año 2019 con las pinturas y los dibujos de Mikkel Eguskiza que cuelgan de las paredes de nuestro espacio de co-trabajo.

Y es que La Solana es sobre todo un espacio integrador, en el que la actividad artística siempre está presente. Ahora nos esperan dos meses donde los dibujos y pinturas de nuestro compañero Mikkel estarán presentes todos los días y serán mirados por todos los que trabajamos desde aquí. Esta interactuación de lo pintado y lo mirado tendrá influencia en ambos sujetos quienes así se convierten en sujetos activos.

Así lo propuso el autor el día de la inauguración: Intervenciones, actividades, nuevos lienzos,… Una nueva experiencia del acto de mirar.

Y, para empezar, os invitamos a leer este escrito que propone el autor y cuya lectura íntegra coloca ‘al que mira’ en la buena dirección:

El arte
suelo decir que el arte no sirve para nada, que si sirviera para algo sería otra cosa, un vaso, un martillo … es un poco provocador, si lo hago es porque observo que no hay mucha claridad al respecto

sin embargo, no es mi intención provocar, sino invitar a pensar sobre ello, a observar el fenómeno desde esa idea de lo que es útil, o no, o lo que el arte pudiera representar en la experiencia humana …

en todo caso, me gustaría que los pensamientos que siguen fueran los verdaderamente provocadores …

por eso he escrito y dicho más de dos veces, que si una obra de arte se puede explicar por otros medios es que no es una obra de arte, es otra cosa, una teoría filosófica, una tesis sicológica, un manifiesto político, una teoría o lo que sea que no tenga que ver con el arte …

una obra de arte no tiene explicación, se explica por sí misma, otra cosa es que hayamos desarrollado los recursos anímicos que se requieren para crear una experiencia propia al respecto: contemplativa, sintiente, de la voluntad disponible …

ya van dos ideas orientadoras, o desorientadoras: el arte no sirve para nada y, además, no tiene explicación fuera de su propio ámbito …

así que de arte habría que hablar artísticamente

es que al arte no se llega a través del pensamiento, la experiencia del arte es anterior a esa separación entre lo que veo y entiendo, entre lo que oigo y pienso que oigo, entre lo que toco y muevo y lo que pienso que toco y muevo, es anterior al comprender discursivo

… tal y como nos educan convencionalmente esto representa una dificultad …

eso anterior es el sentir, antes de que la expresión se manifieste como un pensamiento, llegue a ser un pensamiento, el sentimiento se convierte en imagen, sonido, volumen, poema … no hay pensamiento, hay sentimiento …

hay, que un sentimiento cobra apariencia sensible … un sentimiento se abre al mundo de los sentidos y de lo que sostiene la actividad de los sentidos como sentimiento, un sentimiento que conoce, que trasluce un conocer …

sentimiento, una vuelta a la infancia del alma, un viaje al interior divino del que surge todo lo que creamos …

se puede observar, también, que una obra de arte cobra forma a medida que va surgiendo, no se puede premeditar porque no es pensable en su apariencia, ni antes de que sea visible, tiene una voluntad a la que hay que escuchar y dar forma, es una voluntad receptiva, da igual que conozcas el tema, es solo una indicación … es común experimentar la aparición de la imagen como un descubrimiento … hay que escuchar, da igual, la escucha es la disposición básica

por eso el arte verdadero es improvisado, es decir: esponténeo, improbable … como la actualidad, como la realidad, como si fuéramos ya seres libres y conscientes, creadores de realidad, de la realidad humana …

ya van tres ideas: no sirve para nada, no tiene explicación y se manifiesta espontáneamente

el arte se dirige a lo infantil que pervive en el alma de cada una y cada uno de nosotros, aquél estado en el que percibimos el mundo por sus cualidades … percibir el mundo en los cómo, no en los qué

cuando somos niñas y niños somos la escucha, no jugamos, somos el juego, luego las palabras y el pensar nos separan de las cosas: pensamos y hablamos sobre las cosas, las cosas están fuera … es entoces, cuando nos damos cuenta de ello (si nos damos cuenta) que hemos de aprender a escuchar (o no) nuevamente, reconocer de nuevo al mundo, iluminar un proceso cuya duración es la de la misma vida …

en este punto son cuatro: no sirve para nada, no tiene explicación, es espontáneo – improvisado y es una creación que dura toda la vida

penetrándolo todo está la aspiración de la belleza, la relación con la belleza, el arte y la belleza … nos revela lo inconcebible del mundo, el abismo de lo terrible, el límite de lo soportable … la presencia del ángel frente a mis ojos, podríamos no soportar la belleza tampoco …

la quinta idea es desafiante, persigue un límite: traslucir la belleza como un velo que nos hablara de su polaridad … la belleza y lo insoportable de la belleza

llegados a este punto tendría que reconocer un servicio al arte: el de educar al ser humano en su evolución. ¿Cómo?, como una escuela de la escucha sin motivo, para advertir que la infancia es una edad nunca abandonada del todo, siempre por venir, y que la belleza es un límite, una puerta, un umbral protector, tal vez, un paso hacia un mundo que es otro y este mismo del que procedemos…

ahora voy a resumir que es ser artista: evitar en lo posible producir utilidad, no dar explicaciones sobre las manifestaciones de su actividad, estar disponible para crear conocimiento desde el sentir, y practicar el juego como método, como modo de vida, confiando en que la imaginación y la inspiración llegarán justo cuando tengan que llegar, y prepararse para ser un instrumento afinado, cada mañana, cada noche … se me quedaba en el tintero que el arte es una actividad nocturna, bien que se practique a mediodía o a cualquier hora del día, que no tiene horarios … como el mismo espíritu que atraviesa las edades … el arte es una escuela, por eso …

Mikkel Eguskiza

 

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