Hace un mes Karina entró por primera vez en La Solana y se topó con aquella basura que tenía que ser retirado del jardín. “¡No se os ocurra tirar esto! Estas puertas originales de la casa volverán a su sitio.”

Dicho y hecho. Aquí están las primeras puertas, vuelven de nuevo a la casa. El propio proceso ha sido bello.

Ver a Karina, esa mujer alta, rubia y aparentemente frágil moviendo toda aquella masa de madera de un lado a otro, lijando y pintando, descubriendo vetas a los ojos de los mortales y pensando, repensando y de nuevo al punto de partida: “y ¿cómo los vamos a colgar?”. Que venga Pedro el herrero, que suba Carlo el perfeccionista, que me lleven a la ferretería en Boadilla… Todo requiere tiempo y esfuerzo. Pero el jueves, el 10 de Julio, cuando al final todos vimos aquellas primeras puertas colgadas… fue un suspiro unánime por el trabajo bien hecho.

“Mejorable” según Karina y Carlo, los dos verdaderos artífices de su puesta en marcha, los dos seres que más cerca viven de la belleza.

Share This
X