Ayer por la mañana abrí La Solana a las 8:30 en punto, y mientras la gente empezaba a entrar leí mi correo y conteste un mail urgente, tan solo tardé 10 minutos, sin embargo al ir a la cocina a preparar el café para los coworkers descubrí que alguien lo había preparado ya, la cafetera ya estaba en marcha y el bizcocho preparado y cortado en trozos… es tan solo un detalle, pero me hizo reflexionar:

¿Te imaginas entrar en zara y ponerte a colocar la ropa que esta desordenada? ¿O en media markt enseñar a un cliente las bondades de comprar una nevera allí en vez de en otro sitio?

Te mirarían raro y seguramente los dependientes te dirían “Perdona, pero este es mi trabajo”; sin embargo en La Solana no es raro que cuando alguien viene a conocer el espacio sean los propios coworkers los que les vendan el espacio o incluso a veces sean ellos mismos los que les enseñan alguna sala; más de una vez ha firmado algún coworker un albarán de algún repartidor o han ayudado a mover mobiliario; y por supuesto nos han ayudado a decidir la mejor manera de realizar eventos, equipar salas o incluso a mejorar la velocidad de internet.

Y es que el planteamiento que se hace desde los coworking es totalmente diferente; lo primero es que un coworker es mucho más que un cliente, se le implica en el devenir del espacio se consigue que lo sienta como propio; debe saber que si el espacio prospera es gracias a él, pero no a su cuota de coworker sino a su esfuerzo y a su dedicación. Marcas como apple, google y Facebook hace tiempo que realizan la misma tarea; conseguir que sean sus clientes los que vendan el producto y que se cree una verdadera unión entre empresa y cliente. Pero desde el coworking no solo se crea una unión, se crea una comunidad.

Pero además esta comunión debe ser bidireccional, no se puede conseguir la implicación de nuestros coworkers si no les permitimos que tengan poder de decisión en todo lo que sucede en el coworking… es imprescindible que se sientan parte del proyecto, porque en realidad lo son.

En la solana se han producido innumerables cambios gracias a la petición por parte de los coworkers, desde cosas tan sencillas como comprar leche de avena a cosas tan serias como cambiar el horario de apertura y cierre. Se han puesto en marcha proyectos, se han realizado charlas y talleres o se ha mejorado las infraestructuras. Son ellos los que deciden lo que quieren que pase en La Solana.

Es por ello que la labor de los que aquí trabajamos no es poner en marcha la cafetera sino conseguir crear la comunidad y ayudar a que todos los coworkers que aquí acuden cada día sientan este proyecto como propio y sepan la importancia que tienen día a día su esfuerzo y ayuda.

 

Share This
X