Todos los días muchos emprendedores llegan a la Solana con maletines llenos de sueños que van tomando forma entre estas paredes. Y no se sabe muy bien cómo el apoyo del grupo, ajeno a los proyectos personales de cada uno, aporta su estar. Cada uno a su manera.

Ayer nuestro fotógrafo Carlo Giannattasio nos entró algunos rincones del jardín donde vive ya el otoño. Acontecimientos que suelen pasar desapercibidos en un mundo demasiado acelerado. Carlo con su mirada perspicaz nos llama la atención provocando las ganas de salir al fresco pero soleado día,  ponernos en contacto con la tierra, y tomar aliento. Gracias Carlo por este primer otoño juntos.

 

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