Profesionales independientes, empresarios, autónomos, emprendedores, no solo comparten mesas contiguas sino que se configuran en una comunidad de interés común, esto es, mejorar su acción empresarial ejerciendo su actividad en un espacio cuyos costes son menores porque se comparten entre todos, pero además en un entorno de apoyo mutuo y colaboración.

La vida del autónomo como profesional que ejerce su actividad en solitario, está ya cada vez más lejos de esa idea bucólica de libertad. Además, cada vez la incertidumbre económica en un mercado complejo en sus necesidades los acerca más a una situación de estrés permanente: Cuando tienes trabajo porque es mucho trabajo para uno solo, y cuando no tienes porque cómo resolverás el mes. Esto además de una disminución de valor de tu trabajo como tal ya que se cobra cada vez menos por todo lo que se hace.

La Solana como espacio que reúne a muchos perfiles diferentes de actividad, se convierte así en una plataforma muy interesante donde reflexionar nuevas estructuras de relación económica. Es el lugar donde se puede desarrollar las capacidades individuales junto a otros, haciendo mejorar la eficacia por la suma de potencialidades. Mientras las grandes corporaciones cada vez más se están convirtiendo en estructuras demasiado estáticas, las necesidades de las personas requieren soluciones más simples e inmediatas. La posibilidad de equipos de trabajo más ‘líquidos’ que surgen aquí en La Solana son a veces las soluciones más ligeras, a mejor precio y más humanas en tiempo de dedicación al trabajo. Junto/o con otros profesionales aumenta las potencialidades con resultados mucho más satisfactorios. Esto es el apoyo mutuo y la colaboración que de manera orgánica se da cada día en La Solana, ya que sin estructuras predeterminadas, de manera natural, reúne a grupos que mejoran el balance de sus resultados por su actividad profesional, ya sea por solo un apoyo emocional, un compartir experiencias, o incluso trabajar juntos en un proyecto concreto que se beneficia de los conocimientos individuales.

Es evidente que la competitividad como cualidad social ha dejado de tener sentido en un mundo globalmente interrelacionado, y ha sido o debe ser sustituido por una cualidad mucho más cercana al momento actual, que es el compartir. Sobran los recursos según la FAO. Lo que está produciendo este desajuste mundial es el deseo de algunos de acaparar para diez vidas como si no fuera suficiente abastecerse la propia.

Share This
X