En los años sesenta apareció en Dinamarca un nuevo concepto de vivienda creado por personas que se sentían insatisfechas con las construcciones existentes y con formas de comunidades que no resolvían sus necesidades. Este nuevo concepto ha ido ampliando su geografía y también sus contenidos.

De lo que se trata es de vivir de manera más amable, más humana. Abandonar las estructuras sociales de la era industrial basados en la competitividad por la cooperación. La proliferación de los co- evidencia claramente el éxito de aquellos grupos donde se ha instaurado la colaboración entre sus miembros y por lo que alcanzan sus objetivos con mayor facilidad y fluidez.

La creación de comunidades locales de interés común es una realidad siendo la respuesta de la gente a instaurar nuevas maneras de relacionarse. Y no hay modelos a seguir. Cada grupo de personas tiene sus propios anhelos y necesidades. Por eso es importante todo el trabajo previo, el definir bien esos intereses comunes. Pero a pesar de sus diferencias hay un denominador común en todos ellos que es ser lo más ecológico posible tanto en la construcción como en la energías renovables y por supuesto en simplificar la vida deshaciéndose de las cadenas de esclavitud para ser más libres.

El co-housing, co-vivienda, co-living o como queramos llamarlo, es una comunidad formada por familias que deciden vivir reunidos en un espacio y compartir servicios y vivencias. Por una parte este, compartir supone una reducción muy notable de los gastos (la propia construcción, el gas, el agua, la luz, telefonía, limpieza…) y, por otra parte, ayuda a desarrollar las cualidades de cada uno de sus miembros al ponerse al servicio del bien común: cocina, jardinería, huertos, actividades con los niños, etc.

La descripción coincide con vivir en una comunidad de propietarios, sin embargo dista bastante de él ya que nace desde una intención y una consciencia diferente. Sus miembros quieren acabar con el despilfarro de los recursos materiales impuesto por un mercado desaforado de consumo salvaje sin renunciar a las bondades del desarrollo. Y por eso buscan nuevos conceptos para darles nuevos significados. Y qué mejor que un término virgen de otro idioma como es el cohousing: la covivienda.

Quizás las comunidades de propietarios nacieron con esta misma premisa de unir recursos pero la presión de una sociedad consumista/individualista/egoísta parece que los ha desviado por otros derroteros: fuente de ingresos para los administradores de fincas, empresas de servicio energético, los administraciones públicas, etc. Una desviación casi imposible de reconducir. Así que mejor empezar de cero.

Un grupo de personas se reúnen para formar una comunidad de interés común: vivir en comunidad con sus características singulares. En un bloque en la ciudad, en el campo con viviendas unifamiliares, con huerto ecológico, una cocina compartida… Todas las personas que forman parte de un cohousing han participado en la planificación y diseño del desarrollo de la comunidad, de manera que esta responde directamente a sus necesidades.

Aunque a primera vista sea más fácil reunir a personas con las mismas inquietudes vitales, sin embargo la diversidad y la puesta en común de las diferentes potencialidades de sus participantes dará aún más riqueza a sus miembros.

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