El mundo colaborativo aumenta cada día de maneras que hace unos años ni siquiera podíamos imaginar, quizá no nos damos cuenta pero plataformas como airbnb, Etsy, Blablacar o la misma Wikipedia están a la orden del día ampliando y cambiando los paradigmas de la economía actual y creando el mundo de la economía colaborativa.

Gracias a este cambio, palabras como coworking, cosharing o crowdfunding están entrando en nuestro vocabulario diario; una de las palabras que empezamos a escuchar en el mundo de la economía colaborativa y sobre todo en el mundo de los coworking es el Co-cooking.

Pero, ¿Qué es el Co-Cooking? Si el coworking es compartir espacio y trabajar con gente afín en un mismo espacio y colaborar; el co-cooking parte del mismo principio: compartir mesa y cocinar todos juntos; puede ser por ejemplo la unión entre nuevos estudiantes de cocina y chefs ya establecidos o algo más informal como compartir mesa con gente desconocida y compartir los tuppers de cada uno; hacer entre todos una especie de cata de lo que ha cocinado cada uno.

Esto es lo que está sucediendo en La Solana cada día. Sin plantearlo estamos haciendo Co-Cooking. Muchos coworkers nos quedamos a comer cada día, compartimos mesa y mantel y hablamos de nuestras cosas, de la comida, de nuestros proyectos, de nuestra familia… y es sin lugar a dudas uno de los momentos más gratificantes del coworking. Cada uno saca su tupper y ofrece a los demás, sorprendiéndonos siempre los unos a los otros. La comida es la excusa para una reunión informal, para el famoso networking y para conocernos un poco más los unos a los otros. Porque como dijo una de los coworkers “En La Solana todos somos frikis de algo” y este es el momento para descubrirlo

Y lo mejor es que cada día es diferente, unos días se quedan unos, otro día otros pero siempre con un buen ambiente y con ganas de disfrutar ese momento de relax entre compañeros que es la comida en La Solana.

El co-cooking no surgió como algo establecido en la solana, no se planteó que cada día hiciéramos una reunión o que cada día trajéramos comida o cuando hacerlo… pero eso es lo bonito del coworking, que las iniciativas más interesantes germinan inesperadamente; por eso me encanta cuando a las 14:00 estoy trabajando y noto que me entra el hambre y al levantar la cabeza veo como alguien me dice… “¿Te quedas a comer?” y empieza el Co-Cooking en La Solana.

coworkers-comiendo co-cooking

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