Es final de octubre aunque parece casi verano, no hay una sola nube en el cielo y la temperatura es perfecta. La Solana se prepara para su quinta velada artística, esta vez de la mano del cantautor argentino Miguel Cantilo.

Cuando Miguel Cantilo entra en La Solana para prepararlo todo aun quedan mas de 3 horas para el concierto, sin embrago ya se le ve radiante, sonríe todo el rato y desprende un aura de felicidad contagiosa, se nota que disfruta de la preparación, que le gusta ese momento previo al concierto en el que todavía un cosquilleo de curiosidad le recorre el cuerpo; además, se junta con amigos argentinos para el concierto, el organista que le acompañara, la profesora de tango que trae sus alumnos o el mismo técnico de sonido son argentinos que le idolatran por quien ha sido y sobre todo por quien es. A su lado María le acompaña y asesora, se ocupa de que todo salga bien, desde el catering a los invitados.

 La Solana se reconvierte totalmente para la visita de Miguel. La sala de exposición se convierte en una sala de concierto; la zona de coworking en una sala de proyección, y el patio en un espacio para el catering. Ir y venir de mesas y sillas, platos y cubiertos que se colocan y de fondo la voz de Miguel ensayando. Rápidamente esta todo preparado.

 Los invitados llegan y se acomodan; antes del concierto ven un pequeño documental sobre la vida de Miguel Cantilo y muchos descubren como de importante es la visita de esta noche. Los argentinos lo veneran y en España pocos le lo conocen, aunque posiblemente esa sea la razón de que este aquí, poder tocar para un grupo reducido y poder estar más en contacto con la gente.

Empieza el concierto y Miguel lo da todo, cada canción, cada acorde, cada letra la vive intensamente, lo disfruta todo el rato, con guiños al público y a sus letras más famosas; la gente rápidamente se une en un coro y los bailarines de tango se lanzan a la pista para poder bailar las canciones de Miguel.     

Final de la primera parte y María nos agasaja con un maravilloso catering argentino, aunque ella no sea de allí lo cocina como si lo fuera. Las empanadillas vuelan, la berenjena se esfuma, el chorizo se remoja en el chimichurri y los alfajores son recibidos con ganas.

Retomamos el concierto con nuevos vítores y coros a sus canciones, nos inunda con sus mejores temas y de nuevo el público corea los estribillos; al terminar piden bises y después de una sorpresa en forma de tarta de cumpleaños y un regalo en forma de canción Miguel se despide. Ha sido todo un éxito y La Solana se llena de orgullo por esta visita, la gente se va entre charlas animadas, con algún tarareo en forma de canción y muchas sonrisas.

 Miguel ha conquistado al publico español, muchos lo habrán descubierto esta noche otros lo habrán visto por primera vez pero seguro que a todos nos ha sabido transmitir su felicidad por la vida y por la música; eso es lo que convierte a un músico normal en una estrella como Miguel Cantilo.     

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